Opinión

Cuestión de tamaño

Cuando de “mordidas” se trata, el tamaño sí importa.

Unas veces la relación entre perro y mordida es directamente proporcional, cuanto más grande es el perro mayor es la mordida y otras veces es inversamente proporcional, cuanto más pequeño es el perro, mayor es la mordida.

¿Cómo puede ser eso?

Los políticos y los donantes de campañas electorales, por poner un ejemplo, son un maridaje que mientras dura el idilio del amor interesado todo va viento en popa, sin embargo, cuando presentan sus papeles de divorcio, la “mordida” que deja el “ego herido” es muy grande, tan grande como sus egos. 

Son personas que hacen de sus “egos” su religión. Egos que se traducen en el ansia de poder por encima de todo y de todos. 

Mientras que las mordidas de los “egos” se comportan de esta manera, grandes “egos” grandes “mordidas”; hay otras situaciones que se ajustan a un patrón totalmente diferente. 

Patrón que contradice la lógica canina y hace una nueva propuesta: “Cuanto más pequeño es el perro mayor es la mordida”.

¿Caniches haciendo grandes mordidas? 

¿Treinta y cinco centímetros con una gran mandíbula?

No es una especie en extinción, por el contrario, es una especie que prolifera y con la que convivimos a diario.

La especie somos nosotros. 

Los treinta y cinco centímetros son, aproximadamente, lo que mide “la autoestima” de los que, frente a situaciones de conflicto, se echan a la yugular de sus adversarios para, a la fuerza, imponer su criterio.

Cuando las palabras quedan silenciadas, las negociaciones estancadas y el orgullo herido, la valía personal queda al descubierto. 

En términos taurinos: “Apretémonos los machos”. 

El tamaño sí importa.