Opinión

Dejar constancia y seguir disfrutando

Tres de cada cuatro familias navarras saldrán de vacaciones este verano. Tiempo de relajación, de disfrute… hasta que algo se tuerce. Cuando tenemos un problema en vacaciones, molesta por partida doble: por el problema en sí, y porque suceda durante este tiempo de descanso, que con tanto mimo hemos preparado. Por eso, conviene tener presentes algunas pautas.

Si mi avión llega tres horas más tarde de lo previsto, conviene acudir a la compañía aérea para que me dé un certificado del retraso del vuelo. A partir de ahí, guardar cualquier coste provocado por esta circunstancia. Con esta documentación, posteriormente se podrá hacer una reclamación, que van de 250 a 600 euros por pasajero en vuelos que salen de la Unión Europa o de compañías comunitarias.

Otro problema típico en vacaciones es la decepción al llegar al alojamiento porque el gimnasio del hotel es más pequeño, la piscina el camping tiene un horario muy restrictivo o el apartamento no cuenta con lavavajillas. En estos casos, lo importante es dejar constancia por escrito de esta circunstancia, ya sea mediante un escrito en la recepción del hotel o camping o mediante un correo electrónico al propietario o gestor del apartamento, por ejemplo, y, si es caso, sacar fotografías para atestiguar la situación. Si la situación no se soluciona, después de las vacaciones se podrá reclamar una compensación.

La secuencia es muy parecida en el resto de problemas que podemos encontrar: dejar constancia por escrito del incumplimiento o de nuestra queja para posteriormente asesorarnos y realizar una queja más elaborada. Y mientras, ¡seguir disfrutando de nuestras vacaciones!