Opinión

Por una Unidad Militar de Emergencia operativa

Han pasado varios días desde que ocurrieron las inundaciones en la parte sudeste de la península ibérica y no tenemos noticia todavía de que el Ejército se haya desplegado eficaz y operativamente sobre el terreno para remediar contundentemente la situación de la ciudadanía y en orden a comenzar a reparar los enormes desperfectos que la DANA ha ocasionado. Han sucedido actos vandálicos, robos y atropellos de diversa índole y los militares deberían haber hecho acto de presencia para evitarlos, entre otras muchas operaciones, como salvaguardar la accesibilidad a los núcleos de población, la limpieza de las vías de comunicación y carreteras, organizar las tareas de abastecimiento a la población, así como la limpieza de las calles, y habilitación de lugares públicos y privados para que las poblaciones afectadas tengan un refugio, tareas que requieren de organización y disciplina. Comprendemos que una operación de este tipo requiere de un nivel organizativo y logístico de primera magnitud y que no se puede improvisar si se quieren alcanzar resultados tangibles. Ahora bien, el Estado debería contar con una unidad militar de emergencia que arrostrara las enormes dificultades desde el primer momento y no hemos tenido noticia de un cuerpo militar de este tipo, aunque sí que se ha mencionado muchas veces que hace unos años el Gobierno creó una Unidad Militar de Emergencias, conocida como UME. Si es verdad que este cuerpo operativo del Ejército existe, ¿por qué no ha sido desplegado y no ha entrado en acción desde el minuto uno? Por otro lado, si España recibiese una agresión exterior ¿la respuesta tardaría también varios días en producirse? 

Desde algunos posicionamientos ultraliberales, se ha criticado al papa Francisco por mencionar la ubicación de la catástrofe meteorológica como “península ibérica”. Como siempre esa tendencia ideológica, que busca que el mercado y el capital campen a sus anchas y sin ningún control, ha arremetido contra el santo pontífice simplemente porque este último defiende con especial constancia y fe la doctrina social de la Iglesia. Hay un interés maléfico en denostar a Francisco y tacharle de comunista cuando la realidad es que desde la doctrina social de la Iglesia católica siempre se ha estado en contra del capitalismo a ultranza. Ahora vemos que el Estado debe contar con medios y financiación también para afrontar este tipo de situaciones. Hay que salir en defensa de la verdad y subrayar que cuando se habla de geografía y de meteorología, conceptos que van estrechamente unidos, lo más correcto desde el punto de vista lingüístico es decir península ibérica y no España. El clima del levante tiene unas características muy definidas, que pasan por que las lluvias se produzcan torrencialmente en la primavera y el otoño principalmente. Estos fenómenos ya han ocurrido en nuestra historia geográfica y meteorológica, aunque fuese hace décadas. Lo que ocurre es que la población ha aumentado considerablemente en esas zonas, así como las edificaciones. En este sentido, aunque tal vez parezca que no viene a cuento, hay que mencionar también que habiéndose incrementado nuestra población exponencialmente, la carestía de agua no se le puede achacar exclusivamente a la sequía, sino que lógicamente lloviendo lo mismo la población a abastecer es el doble que hace tan solo medio siglo, aproximadamente. Mientras tanto, nuestros políticos se dedican a tirarse los trastos a la cabeza, en vez de promover soluciones a todos estos problemas geográficos, poblacionales y demás.