Ataques a escritores cristianos

La Administración foral tiene en su cúpula un Gobierno de izquierdas, liderado por María Chivite. Y este Ejecutivo aspira a oficializar en la Comunidad foral la filosofía socialista, de modo que el Cristianismo se vea arrinconado del debate cultural. En la actualidad, ser de izquierdas no consiste en luchar contra la explotación laboral, como durante la revolución industrial.  La izquierda ya no es movimiento obrero, sino que principalmente la conforma la masa de empleados públicos y funcionarios que aspiran a lograr niveles de vida semejantes a los de la burguesía y sin las obligaciones de respetar la moral católica; de ahí que la clase obrera se decante en la actualidad por partidos denominados como de extrema derecha. Por lo tanto, parece lógico que deseen confrontar con los pensadores cristianos porque en la conciliación entre fe y razón se aloja el mayor peligro para el ateísmo militante, como cuando se afirma, por ejemplo, con total sencillez una premisa de algún modo evidente: que se deduce de la Creación que debe de existir un Dios Creador porque de la nada no se puede sacar nada y porque el Universo funciona gracias a unas normas muy elaboradas que la Ciencia se encarga de escrutar y que, lógicamente, no han podido surgir al azar, puesto que incluso existe asociado a ellas un razonamiento matemático que se cumple ineluctablemente. Y es por esto que tanta gente en el mundo cree en Dios, porque la lógica positiva nos lleva razonadamente a considerar que tiene que haber una fuerza divina creadora. Y en Occidente esta creencia alcanzó su máxima expresión con el Cristianismo. 

Hasta ahora la Administración foral no había actuado abiertamente en contra de los intelectuales cristianos, que yo sepa. Yo, por lo menos, no había tenido noticia de ningún caso anteriormente, más allá de que se nos ningunee, censure e intente ocultar, algo que resulta evidente. Sin embargo, parece que han pasado a la acción y me ha tocado a mí ser el primero en recibir un ataque abiertamente, sin tapujos, sin esconderse. ¡Qué honor! No he hecho nada más que entrar en la página web de la Red de Bibliotecas Públicas de Navarra y he podido comprobar que en la ficha de mi novela ´Las calles interminables` se ha cambiado la foto de la portada de mi libro por la portada de un libro de otro autor, a quien yo no conozco. Es decir, siguen estando los datos de mi libro, pero la portada de esa ficha corresponde a otro autor y a otro libro, y eso se ha hecho cuando anteriormente ahí mismo aparecía la portada correcta, es decir, que alguien se ha tomado la molestia de cambiarla. He aquí un acto realizado por la Administración Pública que incumple la legalidad y que no puede tener otro motivo que después de año y medio de haberse publicado esta novela, desde el Arzobispado de Pamplona y Obispado de Tudela recibí una misiva manuscrita firmada por el propio arzobispo (la segunda que recibía) felicitándome por mis escritos y por otras circunstancias. Y es algo que se puede consultar y comprobar con tan solo entrar en la página web mencionada.

Lógicamente no voy a contratar a un abogado para que la Biblioteca Pública de Navarra vuelva a colocar la portada correcta en una ficha de un libro mío, porque realmente no merece la pena actuar así, por motivos económicos y por otras razones que no vienen al caso. Lo que sí desearía es prevenir a la sociedad navarra, en la medida de lo posible, de que estos abusos y arbitrariedades de la Administración Pública Foral no auguran nada bueno en cuanto al respeto a los derechos de la ciudadanía por parte de los Poderes Públicos. Son una casta, lo saben y las diferentes instituciones se protegen entre sí frente a los ciudadanos que puedan disentir o pensar de un modo distinto al pensamiento oficial, como puede suceder en nuestros días con un escritor cristiano. Hoy me ha pasado a mí, mañana le puede pasar a otro.