Opinión

Campaña de lucha contra los incendios agrícolas

Un año más ha llegado la temporada de cosecha de los cultivos más extendidos en Navarra: cereales, oleaginosas y proteaginosas. Todo el trabajo de un año se debe recoger durante el periodo estival, coincidiendo con condiciones climatológicas que ocasionalmente pueden ser extremas; nos referimos a las altas temperaturas, la baja humedad ambiental y las fuertes rachas de viento.

En años como este en el que las precipitaciones de invierno y primavera han provocado un espectacular crecimiento de pastos y arbustos, la posibilidad de que los eventuales incendios que se pudieran originar tomen grandes dimensiones aumenta.

Desde Semilla y Belarra mostramos nuestra preocupación porque no se ha afrontado el problema desde un punto de vista integral y se sigue sin integrar a un colectivo fundamental en la lucha contra los incendios, ya sean de origen natural (rayos) o humano (accidentales o provocados). Nos referimos al colectivo de agricultores y ganaderos.

En lo referente a los incendios que tienen como origen accidental las actividades agrícolas, somos los agricultores y ganaderos los mayores interesados tanto en reducir las probabilidades de que se produzcan, como en frenar inmediatamente los conatos de incendio, ya que están en juego las cosechas que quedan por recoger, nuestra maquinaria y algo no menos importante, nuestro entorno que es el de toda sociedad.

Para intentar evitar en la medida de lo posible los accidentes que puedan originar incendios, la implicación de los trabajadores del campo es máxima, desde la revisión de nuestra maquinaria hasta su equipación con medios para luchar contra los incendios, normalmente por encima de lo exigido por la legislación vigente. Contamos con mochilas, extintores, cubas de agua y batefuegos, pero pocos somos los que hemos podido recibir formación de la correcta utilización de los mismos. Desde Semilla y Belarra estimamos necesario una colaboración con el Cuerpo de Bomberos para recibir la formación necesaria a la hora de afrontar los incendios fortuitos originados durante las labores de cosecha, sobre todo en sus primeros instantes ya que una rápida y efectiva actuación puede evitar su fatal propagación. Solicitamos un plan en colaboración con el Departamento de Bomberos para la formación en la contención y extinción de fuegos, con sesiones teórico-prácticas que logren que nuestras intervenciones sean eficaces y seguras.

En otro ámbito, ante incendios de cualquier origen y que además de tierras de cultivo puedan afectar a zonas de pastos y forestales, consideramos que falta por definir el rol que agricultores y ganaderos pueden adoptar.

Hay veces que el trabajo realizado por los cuerpos de bomberos, las brigadas anti-incendios y, eventualmente, maquinaria pesada contratada a tal efecto es insuficiente para detener de forma rápida y eficaz los incendios y no por su falta de profesionalidad, formación y eficacia, sino porque, ante las condiciones de acumulación de masa vegetal y condiciones climatológicas muy adversas, todos los medios se quedan cortos. Siendo conscientes de ello, no sólo ante estos incendios, sino también ante otros eventos de desastres naturales fortuitos como nevadas, inundaciones o similares, agricultores y ganaderos participan voluntariamente, muchas veces sin necesidad de que se demande su colaboración, y habitualmente sin tener un marco que respalde y delimite esta actuación.

Además, todas las personas y equipos anteriormente citadas -bomberos, brigadas anti incendios y maquinaria pesada contratada- cuentan con sus seguros que les ofrecen las garantías necesarias para desarrollar su trabajo. El problema llega para aquellas personas que participan en la extinción con sus tractores y herramientas, poniendo en riesgo tanto sus herramientas de trabajo como su propia vida, sin tener la garantía de la cobertura de un seguro.

Desde Semilla y Belarra demandamos una reglamentación que recoja cómo debe ser la participación de aquellos agricultores y ganaderos que acudan a sofocar incendios y la fórmula para que tanto su persona como los medios utilizados queden cubiertos por un seguro adecuado.

Del mismo modo, se propone integrar en los órganos de gestión de cada incendio a representantes de los propios agricultores y ganaderos y de otros colectivos como pueden ser los cazadores, ya que el conocimiento de la zona, de los accesos, de las personas que podrían colaborar, de los medios disponibles que estos colaboradores pueden aportar,… puede resultar de vital importancia para una rápida extinción de los incendios.

Con los fines descritos anteriormente, solicitamos al Departamento de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra una reunión para colaborar en los temas descritos.