Tres generaciones de agricultores protagonizan el inicio de las Fiestas de la Verdura
Enrique y Jaime Castel-Ruiz lanzan el cohete en reconocimiento a una trayectoria familiar ligada a la huerta tudelana
- Un legado de tres generaciones en la huerta
- El cohete de las Fiestas de la Verdura de Tudela
- Del campo a la mesa el origen de la calidad
- La alcachofa protagonista de la familia Castel-Ruiz
- Compromiso con las fiestas y el sector
- Tradición familiar y mirada al futuro
Un legado de tres generaciones en la huerta
El próximo 17 de abril, Jaime Castel-Ruiz, de 46 años, junto a su padre Enrique, de 85, tiene el honor de dar inicio a las Fiestas de la Verdura de Tudela. Un acto que simboliza no solo la apertura de las celebraciones, sino también el reconocimiento a tres generaciones de productores de hortalizas que han marcado la historia agrícola de la Ribera.
Jaime explica que recibir este honor es “una alegría” y lo considera un tributo a sus antecesores: “Tres generaciones de agricultores, de productores, de hortaliza sobre todo”, destaca. La tradición familiar comenzó con sus abuelos Joaquín Castel-Ruiz y Sebastiana Calvo, cuya figura resulta especialmente significativa. “Para aquellos años, era muy inusual que una mujer tuviera ese carácter y esa capacidad emprendedora en un ámbito tan masculino”, recuerda con orgullo.
La tradición continúa con Enrique Castel-Ruiz y ahora con Jaime, transmitiendo no solo conocimientos técnicos, sino también un profundo respeto por la tierra y el cultivo de calidad.
El cohete de las Fiestas de la Verdura de Tudela
El lanzamiento del cohete inaugural representa uno de los momentos más simbólicos de las fiestas. En esta ocasión, padre e hijo protagonizan un gesto que conecta pasado y presente, reflejando la continuidad de una familia ligada a la huerta tudelana.
“Este premio lo sentimos como un orgullo y un reconocimiento a tres generaciones de agricultores”, subraya Jaime, poniendo en valor el significado del acto más allá del carácter festivo.
Del campo a la mesa el origen de la calidad
Para Jaime, las Fiestas de la Verdura son mucho más que una celebración gastronómica. “Todo empieza en el campo. La marca de calidad de Tudela, la marca de la verdura, todo empieza en el campo”, afirma.
Las fiestas funcionan como un altavoz que visibiliza el trabajo diario de los agricultores y productores locales. El esfuerzo constante, la dedicación y el conocimiento del cultivo son la base de la calidad que llega a la mesa y que define la identidad gastronómica de la Ribera.
La alcachofa protagonista de la familia Castel-Ruiz
La familia Castel-Ruiz se dedica especialmente al cultivo de alcachofa, coliflor y brócoli, siendo la primera su producto estrella. Este año, las condiciones climatológicas han favorecido el desarrollo de la hortaliza. “Este año está viendo un tiempo relativamente bueno para la alcachofa y para la hortaliza. Las temperaturas han sido suaves, y la lluvia ha sido una fertilización natural excelente para el campo”, explica.
El cultivo exige una atención constante y una gran dependencia de la climatología. “Hay que estar muy atento siempre, muy dependiente de la climatología. Mucho frío o mucho calor afecta directamente”, añade.
El saber hacer transmitido de generación en generación se refleja en la calidad del producto y en la reputación de la familia dentro del sector agrícola.
Compromiso con las fiestas y el sector
La relación de la familia con las Fiestas de la Verdura va más allá de este reconocimiento puntual. A lo largo de los años, han mantenido un vínculo estrecho con la organización, a quienes consideran “compañeros de viaje”, apoyando y patrocinando la iniciativa.
Este compromiso refuerza el papel de los productores dentro de una celebración que pone en valor el producto local, la gastronomía y la identidad agrícola de Tudela.
Tradición familiar y mirada al futuro
A pesar de la pasión por el campo, Jaime reconoce la dureza del sector. “Es un sector muy esclavo. La alcachofa demanda un esfuerzo tremendo”, señala, dejando abierta la continuidad a la decisión de las próximas generaciones.
El lanzamiento del cohete simboliza así no solo el presente, sino también el futuro de la agricultura familiar. Ante la posibilidad de dedicar el momento a alguien en especial, responde con naturalidad: “Lo tendremos que pensar”, concluye.