Mari Carmen Pérez Salas, una vida dedicada a mantener viva el alma de las fiestas de Tudela
Mari Carmen Pérez Salas lleva toda una vida vinculada a Santa Ana, las peñas y las tradiciones de Tudela. El próximo 27 de julio, la Peña Moskera la reconocerá como Abuela de Tudela 2026, un homenaje que distingue su compromiso con la ciudad y con unas fiestas que asegura haber vivido "de todo"
- Mari Carmen Pérez Salas será la Abuela de Tudela 2026
- Su vínculo con las fiestas de Santa Ana y las peñas
- La Peña San Juan y su aportación a las tradiciones tudelanas
- El barrio de Lourdes y el trabajo vecinal
- Una vida marcada por la devoción a Santa Ana
- Mari Carmen Pérez Salas y sus recuerdos de París
- El homenaje de la Peña Moskera como Abuela de Tudela
Mari Carmen Pérez Salas será la Abuela de Tudela 2026
Mari Carmen Pérez Salas será la Abuela de Tudela 2026. La Peña Moskera le entregará este reconocimiento el próximo 27 de julio a las 12 del mediodía en su sede, en un acto que pondrá en valor su trayectoria vinculada a las fiestas de Santa Ana, las peñas y las tradiciones de la ciudad.
La tudelana recibe este homenaje después de una vida ligada a la participación vecinal y a diferentes iniciativas festivas. Junto a su marido, Guillermo Sanz Moneo, y su familia, ha formado parte de algunos momentos importantes de la historia reciente de las celebraciones tudelanas.
Hablar con Mari Carmen Pérez Salas en su casa del Barrio de Lourdes es mucho más que una entrevista. Sentada junto a su marido, con quien comparte 58 años de matrimonio, y acompañados por su hija Blanca, la conversación recorre recuerdos de peñas, barrios, cabalgatas, Santa Ana, viajes y una forma concreta de entender las fiestas.
Su vínculo con las fiestas de Santa Ana y las peñas
Cuando la Peña Moskera llamó a la puerta para comunicarle que había sido elegida Abuela de Tudela, la noticia la dejó completamente descolocada. “¿Yo, la Abuela de Tudela? Hay personas más mayores que yo”, recuerda que fue su primera reacción.
Con el paso de los días entendió que el reconocimiento no se centraba únicamente en la edad, sino en toda una trayectoria vinculada a Tudela y a sus tradiciones. “Yo soy tudelana de Santa Ana, de la procesión, de la novena, de los encierros, de todo”, afirma.
Su relación con la patrona está presente incluso en pequeños detalles de su día a día. Mari Carmen lleva a Santa Ana colgada del cuello y también en una pulsera que, según explica entre risas, “es que no me la puedo ni quitar”.
La Peña San Juan y su aportación a las tradiciones tudelanas
Antes de recibir este reconocimiento, Mari Carmen y Guillermo ya habían participado en la creación y organización de algunas iniciativas vinculadas a las fiestas de Tudela.
Ambos recuerdan especialmente su etapa en la Peña San Juan, una entidad que tuvo un papel destacado en la vida festiva de la ciudad cuando muchas actividades dependían del trabajo voluntario de los vecinos.
“Guillermo fue el presidente durante 10 años”, señala Mari Carmen al recordar aquella peña desaparecida hace décadas.
Uno de los capítulos que ambos destacan es el origen de las primeras exposiciones de verduras. Según explican, la iniciativa surgió cuando Guillermo trabajaba como conserje en el Mercado de Abastos.
Contactó con los hortelanos para reunir producto y organizar una exposición que mostrara la calidad de la huerta tudelana. Después, cuando las verduras comenzaban a estropearse, las recogía y las llevaba a la residencia para que pudieran aprovecharse antes de preparar una nueva exposición.
Con el paso del tiempo, aquellas iniciativas crecieron hasta integrarse en celebraciones de mayor dimensión, como las actuales Fiestas de la Verdura.
Desde la Peña San Juan también impulsaron los primeros homenajes a la Abuela de Tudela, cuando el acto tenía un carácter más cercano y vecinal. Décadas después, Mari Carmen será precisamente una de las personas reconocidas con ese título.
El barrio de Lourdes y el trabajo vecinal
La historia de Mari Carmen y Guillermo también está ligada al barrio de Lourdes, donde durante años participaron activamente en la organización de sus fiestas.
Él fue presidente de la asociación de vecinos; ella, como recuerda, “acompañaba y ayudábamos todo lo que podíamos y más”.
Las mujeres del barrio recorrían las casas para recoger pequeñas aportaciones con las que organizar las fiestas. Cada vecino colaboraba con lo que podía y, gracias a ese esfuerzo colectivo, conseguían preparar actividades y contratar orquestas.
La conversación llega también hasta las fiestas actuales. “Hoy la gente no se quiere mojar”, afirma Mari Carmen al recordar una época en la que, según explica, “las peñas tenían que ser el alma de la fiesta”.
Recuerda que las peñas contaban con charangas, organizaban comidas, llenaban la Plaza de Toros y acompañaban muchos de los actos del programa festivo.
Una vida marcada por la devoción a Santa Ana
Mari Carmen no recuerda unas fiestas sin acudir a los actos dedicados a la patrona. Tampoco recuerda haber dejado de transmitir esa devoción a sus hijos.
Blanca y Nacho crecieron acompañando a sus padres a la novena, a la procesión, a los encierros y a la Peña San Juan. “No se han perdido nada”, dice con orgullo. Después llegaron los nietos —Ainhoa, Asier e Ian— y la tradición continuó en la familia.
La devoción por Santa Ana también la acompañó fuera de Tudela. Durante años, cuando el matrimonio pasaba las vacaciones en Peñíscola y coincidía el 26 de julio, subían hasta una ermita dedicada a Santa Ana llevando un pañuelo de Tudela sujeto a una maceta de albahaca. Con el tiempo regalaron incluso un cuadro de la patrona tudelana que sigue colocado en aquel lugar.
Mari Carmen Pérez Salas y sus recuerdos de París
Entre tantos recuerdos ligados a Tudela aparece también una etapa de su juventud. Con poco más de veinte años decidió marcharse a París junto a unas amigas para trabajar.
Durante cuatro años cuidó niños y trabajó en casas de familias acomodadas. “Me encantó”, resume.
La última familia para la que trabajó pertenecía al conocido actor francés Jean Lefebvre, quien incluso la invitó al estreno de una de sus películas.
Entre todas las anécdotas de aquella etapa hay una que todavía provoca sonrisas en casa. Un día descubrió que en aquella familia cocinaban los espárragos sin pelarlos.
“No se los pudieron comer porque no los pelaban. Decían que estaban malos”, recuerda divertida. Fue ella quien les enseñó cómo prepararlos correctamente. “Solo tuvo que ir una tudelana a París para cocinar”, bromea.
El homenaje de la Peña Moskera como Abuela de Tudela
El paso del tiempo también ha cambiado su forma de vivir las fiestas. Aquellos años de reuniones, preparativos y actividades han dado paso a unas celebraciones más tranquilas.
Ahora disfrutan de muchos actos desde casa. Desde allí contemplan los fuegos artificiales junto a otros vecinos del barrio. “Se ven de maravilla”, comenta.
El 26 de julio continúa siendo una fecha especial para toda la familia. Como cada año, hijos, nietos y familiares se reúnen para celebrar el día de Santa Ana alrededor de la mesa.
Al día siguiente llegará uno de los momentos más importantes para Mari Carmen. El 27 de julio, a las doce del mediodía, la Peña Moskera la homenajeará como Abuela de Tudela 2026.
Asegura que todavía le cuesta creerlo. Durante las últimas semanas muchas personas la han felicitado por la calle. Para ella, aquel reconocimiento que ayudó a impulsar desde la Peña San Juan siempre había sido un acto sencillo y cercano, sin imaginar la dimensión que alcanzaría con el paso de los años.
El homenaje reconoce una trayectoria marcada por la colaboración, la participación en la vida de la ciudad y el compromiso con las tradiciones de Tudela.
Antes de terminar la conversación, Mari Carmen también tiene un mensaje para quienes viven hoy las fiestas.
“Que sepan disfrutar, pero que sepan comportarse. Que no porque sean fiestas tienen que romper, destruir o pegarse. La vida está para disfrutarla, pero con respeto a todo el mundo”, afirma.