“Creo que el 99% de los sueños que tenía cuando decidí abrir se han cumplido”
- Marcos Milagro será Tabernero Popular 2026
- La Catedral, un proyecto que nació desde cero en Tudela
- La pandemia marcó un punto de inflexión
- Mauro Milagro y el relevo generacional
- Los retos actuales de la hostelería
- Un homenaje para disfrutar las fiestas desde el otro lado de la barra
Acostumbrado a servir homenajes desde detrás de la barra, esta vez será él quien los reciba. El próximo 25 de julio a las 17:00 horas, la Peña Moskera distinguirá en su sede a Marcos Milagro Miramón, propietario del bar La Catedral de Tudela, con el reconocimiento de Tabernero Popular 2026. Un homenaje que llega tras doce años al frente de un establecimiento que ha sabido hacerse un hueco en la hostelería tudelana gracias a una propuesta propia, una constante capacidad de adaptación y una forma muy personal de entender el oficio.
Marcos Milagro será Tabernero Popular 2026
Marcos recibe el reconocimiento con satisfacción, aunque insiste en que no lo considera un mérito exclusivamente suyo. "Para nosotros es una satisfacción, mucha alegría, tanto para mí como para el equipo de trabajo, para los compañeros, para mi hijo y, por supuesto, para mi mujer", asegura, convencido de que el éxito del negocio siempre ha sido colectivo.
Reconoce que recibir una distinción de este tipo siempre resulta gratificante. "Somos muchos hosteleros, es de agradecer", afirma.
La Catedral, un proyecto que nació desde cero en Tudela
La Catedral abrió sus puertas en noviembre de 2014, aunque antes aquel espacio ni siquiera había sido un bar. El local se levantó completamente desde cero, impulsado por un proyecto que Marcos recuerda lleno de ilusión.
Aquella idea nacía con un objetivo muy concreto: ofrecer algo diferente en Tudela. Primero llegaron unos pinchos con personalidad propia; después, una cuidada selección de vinos y un servicio más personalizado. Más adelante, el negocio evolucionó hacia una carta de raciones que entonces apenas tenía presencia en la ciudad.
Con la perspectiva que dan estos doce años, hace balance sin demasiadas dudas. "El 99% de mis sueños se han cumplido", asegura.
Hoy La Catedral mantiene esa filosofía de cocina informal, pensada para disfrutar sin horarios rígidos ni protocolos, una fórmula que encontró su espacio dentro de la oferta gastronómica de Tudela.
La pandemia marcó un punto de inflexión
Si hubo un momento que puso realmente a prueba el proyecto fue la pandemia. El establecimiento permaneció cerrado durante nueve meses, una situación que obligó a replantear completamente el negocio.
Hasta entonces la oferta se centraba principalmente en los pinchos, pero la nueva realidad hizo evidente que aquel modelo ya no era suficiente. La incorporación de una carta de raciones marcó un antes y un después.
"Nosotros solamente hacíamos pinchos y los números seguían sin salir", recuerda. "Gracias a Dios hemos ido creciendo bastante", añade.
Ese cambio permitió mantener la plantilla y garantizar la continuidad del negocio, además de reorganizar horarios y adaptar el funcionamiento diario.
Mauro Milagro y el relevo generacional
El crecimiento de La Catedral también ha estado ligado a la incorporación de Mauro Milagro González, hijo de Marcos, formado en cocina y protagonista de buena parte de la proyección gastronómica del establecimiento.
Mientras él representa al negocio en concursos, jornadas y actos de promoción de la gastronomía navarra, Marcos continúa ocupándose del funcionamiento diario del establecimiento.
"Hay muchas más cosas que no se ven y para eso hay que estar todo el día metido ahí", explica, en referencia a la gestión del personal, los pedidos, la logística y la organización cotidiana.
Los reconocimientos obtenidos durante estos años, entre ellos la renovación durante tres años consecutivos del Solete Repsol, han contribuido a consolidar la imagen del establecimiento.
"No son premios económicos, pero son muy meritorios y muy publicitarios. Si estás en las redes, en la prensa o en televisión, todo eso también es muy positivo", señala.
Entre toda la oferta gastronómica destacan dos propuestas convertidas ya en señas de identidad del establecimiento. "La anchoa y la gilda son nuestros pinchos estrella", afirma.
Los retos actuales de la hostelería
Después de más de una década al frente del negocio, Marcos tiene claro cuál es hoy la mayor dificultad para cualquier hostelero. "Lo más complicado hoy en día es el tema del personal", reconoce.
Considera que el sector ha cambiado profundamente y que cada vez resulta más difícil encontrar profesionales dispuestos a trabajar en hostelería. A ello se suman el incremento de costes y la necesidad de adaptarse continuamente a las nuevas demandas.
La hostelería ha acompañado a Marcos desde niño. Sus padres fundaron el histórico Bar Le Bistrot, por cuya barra pasaron los ocho hermanos de la familia antes de emprender sus propios caminos. Hoy son sus sobrinos quienes mantienen vivo aquel negocio, convertido ya en la cuarta generación hostelera de la familia.
Por eso, cuando su hijo decidió estudiar cocina y continuar vinculado al sector, sintió que el relevo generacional daba continuidad a una forma de entender el trabajo que siempre ha estado presente en casa. "Para mí también fue un orgullo que mi hijo decidiera ser hostelero y hacer cocina", asegura.
Un homenaje para disfrutar las fiestas desde el otro lado de la barra
El homenaje de la Peña Moskera tendrá además un significado especial. Acostumbrado a vivir las fiestas detrás de la barra, este año podrá permitirse una excepción.
Será su hijo quien se haga cargo del negocio durante buena parte de la jornada para que Marcos pueda disfrutar del reconocimiento junto a su mujer el próximo 25 de julio, algo poco habitual en una profesión donde las celebraciones suelen coincidir con los días de mayor trabajo.
El Tabernero Popular ha querido agradecer el respaldo recibido durante todos estos años, tanto por parte de la clientela como del tejido asociativo de la ciudad.
"Estoy súper agradecido a la clientela de Tudela, por supuesto también a la de fuera, y al esfuerzo que hacen las peñas por organizar actos. Al final también ayudan a sacar a la gente a la calle y a que venga a los bares", concluye.