El campo navarro expuso en Tudela su crisis y reclamó cambios urgentes en el modelo agrario
La jornada celebrada en el Centro Cívico Lourdes analizó los problemas del sector primario y planteó medidas para garantizar la soberanía alimentaria
- Análisis del sector primario en Tudela
- El estallido del movimiento 6F
- Incremento de costes y desigualdad en los mercados
- Deficiencias en la cadena alimentaria
- Diagnóstico del campo navarro
- Propuestas y reflexiones de futuro
Análisis del sector primario en Tudela
El pasado viernes 10 de abril se celebró en el Centro Cívico Lourdes de Tudela una sesión divulgativa centrada en la situación del sector primario en Navarra, bajo el título ‘El campo navarro en crisis’, organizada por Semilla y Belarra Navarra junto a Elpida Mas.
Durante la exposición se abordaron los principales problemas que afectan al campo, en un análisis que se plantea como extrapolable a otras regiones de España y Europa. La reflexión parte de una idea clara: “Quien domina a la alimentación domina a la gente”.
El estallido del movimiento 6F
El contexto del actual malestar en el sector se sitúa en el 6 de febrero de 2024, fecha en la que estalla el movimiento conocido como 6F. Este surge ante el hartazgo por la pasividad percibida de autoridades, partidos políticos y sindicatos a la hora de tomar decisiones.
A partir de ese momento se crean organizaciones como Semilla y Belarra en Navarra, en consonancia con otras asociaciones independientes en distintas provincias, con el objetivo de reclamar otras políticas, reglas y regulaciones. Todo ello se enmarca en la necesidad de que los agentes económicos, especialmente la sociedad, salgan beneficiados, siendo la soberanía alimentaria un objetivo irrenunciable.
Incremento de costes y desigualdad en los mercados
A los problemas habituales de subida de costes, especialmente en combustibles, y al exceso de regulación, se suman otras cuestiones relevantes. Entre ellas destaca el incremento del precio de los abonos, ligado en gran medida a su producción en zonas afectadas por la situación de Oriente Medio y el Golfo Pérsico.
En este sentido, el coste de referencia de los fertilizantes pasa de 316,25 euros en 2025 a una previsión de 411,13 euros en 2026, alcanzando en la práctica los 646,7 euros. Por su parte, el carburante pasa de 104,76 a 160 euros, lo que supone incrementos superiores al 100% y al 50%, respectivamente.
Asimismo, los acuerdos firmados con Mercosur o la India no cumplen el principio de reciprocidad. Las condiciones de trabajo, la burocracia, el uso de fertilizantes o la alimentación del ganado se rigen por distintas medidas. Como ejemplo, en Brasil está permitido el uso de clembuterol.
Deficiencias en la cadena alimentaria
Otro de los aspectos clave es la falta de concreción de la ley de cadena alimentaria, que no indica con claridad qué son los costes y deja en evidencia quién es el principal beneficiado de la situación actual: el Estado.
Como ejemplo, se expone el caso de una lata de espárragos. Con la misma cantidad, una producida en Navarra cuesta 12,15 euros, intervienen ocho agentes en su producción, el Estado se lleva aproximadamente un 50% y el agricultor percibe 2,7 euros. En cambio, una lata producida en China cuesta 5,5 euros y soporta una carga impositiva del 10,5%.
Diagnóstico del campo navarro
La acumulación de problemas permite establecer un diagnóstico basado en varias premisas. La Unión Europea no está cumpliendo el principio de soberanía alimentaria, basado en complementar la producción dentro del propio espacio europeo, una idea ya presente en los principios de la Comunidad Económica Europea.
Desde una perspectiva crítica, se considera que determinados responsables institucionales no están suficientemente preparados y pueden ser influenciados por lobbys de grandes empresas o negociadores de otros países.
Además, existe preocupación por la pérdida de biodiversidad, simbolizada en la desaparición de elementos como las lombrices, y se insiste en que la burocracia es un lastre total, hasta el punto de que prácticamente hay que pedir permiso para acciones cotidianas como repostar maquinaria agrícola.
Propuestas y reflexiones de futuro
El análisis plantea que el sector primario debe ser estratégico para no depender de terceros en la alimentación, mantener el medio rural, aumentar la biodiversidad y cuidar la naturaleza.
Surgen así varias preguntas clave: ¿Queremos alimentos baratos o justos? ¿Campo o paisaje? ¿Sostenibilidad real o subvenciones? ¿Somos consistentes entre nuestras compras y lo que deseamos para nuestra sociedad?
Entre las propuestas destacan la sensibilización social, la reciprocidad en los acuerdos comerciales, la limitación de impuestos en productos agrarios e insumos —como no superar los 50 céntimos por litro de combustible o el 15% en su fabricación— y la racionalización del gasto público.
También se plantea la abolición del Pacto Verde en favor de acuerdos globales, y se insiste en la necesidad de escuchar de forma activa a todos los agentes implicados.
Como ejemplo, se señala el modelo del empresario José Miguel Rodríguez, en Cabanillas, que integra la cadena alimentaria en su propia empresa.
La jornada concluyó con una reflexión que resume el enfoque del encuentro: “El objetivo no es resistir. Es que la siguiente generación pueda elegir”.