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  • Diario Digital | viernes, 10 de julio de 2020
  • Actualizado 03:16

NAVARRA

La CUN trata una recaída de un cáncer de próstata mediante la combinación de cirugía robótica y radioterapia intraoperatoria

Se trata de la primera intervención que une el abordaje robótico, mínimamente invasivo, con la radioterapia intraoperatoria, que disminuye el riesgo de recaída local y evita futuras sesiones de radiación.
El oncólogo de la Clínica Universidad, Javier Serrano, durante la intervención realizada el 2 de marzo de 2020
El oncólogo de la Clínica Universidad, Javier Serrano, durante la intervención realizada el 2 de marzo de 2020
La CUN trata una recaída de un cáncer de próstata mediante la combinación de cirugía robótica y radioterapia intraoperatoria

Especialistas del Centro de Próstata de la Clínica Universidad de Navarra han realizado, por primera vez en el mundo, una cirugía robótica combinada con la administración de radioterapia intraoperatoria (RIO) para el tratamiento de una recaída de cáncer de próstata.

“La ventaja de esta combinación es la unión de una cirugía mínimamente invasiva (con incisiones que no superan el centímetro) por robot complementada con la aplicación de la radioterapia durante la propia intervención, un hecho que disminuye el riesgo de una nueva recaída y evita que el paciente tenga que recibir futuras sesiones de radioterapia. Ser los primeros nos ha permitido poder estandarizar la técnica”, indica el Dr. Bernardino Miñana, director del Centro de Próstata y codirector del Departamento de Urología de la Clínica. En la intervención, que se realizó en la sede de Madrid el día 2 de marzo, participaron los codirectores de Urología y Oncología Radioterápica, los doctores Bernardino Miñana y Felipe Calvo, así como el oncólogo Javier Serrano y el urólogo Guillermo de Andrés.

La intervención robótica ofrece, a diferencia de la cirugía abierta o laparoscópica convencional, una mayor precisión quirúrgica por la mejor visualización tridimensional y la eliminación del temblor natural de la mano del cirujano, proporcionando una recuperación mucho más rápida. Por su parte, la radioterapia intraoperatoria permite aplicar, tras la extirpación del tumor, la radiación exactamente en la zona de riesgo. El tiempo de exposición a la radiación, que no supera los dos minutos, ofrece una dosis muy elevada y homogénea en una zona muy concreta y en una única sesión, evitando la necesidad de administrar futuras sesiones de radioterapia. 

“Tenemos un afán por ofrecer a los pacientes soluciones innovadoras que curen el cáncer pero que, al mismo tiempo, preserven la calidad de vida posterior, por lo que decidimos combinar ambos tratamientos mediante la introducción en el quirófano de dos robots miniaturizados – Da Vinci para la cirugía y LIAC para la radioterapia intraoperatoria –”, indica el Dr. Felipe Calvo, codirector del Departamento de Oncología Radioterápica. “Para realizar esta combinación es necesario, además de disponer de ambas tecnologías instrumentales, tener una estrecha colaboración interdepartamental para desarrollar nuevos abordajes que aporten un beneficio real a los pacientes”, añade el Dr. Calvo. “Este desarrollo se enmarca en el programa de innovación en cirugía oncológica y radioterapia intervencionista. Previamente a esta intervención, los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra ya habíamos implementado otras combinaciones instrumentales con un acelerador de electrones intraoperatorio: procedimientos laparoscópicos (más del 50% en cavidad abdominal), torácicos y guiados por ecografía en cáncer de mama”, explica el Dr. Calvo.

“El paciente, un hombre de 73 años, ya había sido operado y había recibido radioterapia por una recaída 2016. En 2019, sin ningún síntoma, fue diagnosticado en una analítica de una recurrencia (reaparición del tumor) por una elevación del PSA, el marcador del cáncer de próstata. Gracias al diagnóstico realizado con el galio PSMA, que permite conocer dónde está localizado el nuevo tumor, los doctores pudieron saber que el cáncer estaba en un ganglio de la pelvis y aplicar esta novedosa combinación de tratamientos. “El paciente se fue de alta a las 48 horas de la intervención y no ha tenido que volver al hospital para recibir sesiones de radioterapia. A día de hoy, tiene un PSA indetectable, es decir, no hay evidencia de tumor”, concluyen los doctores De Andrés y Serrano, encargados de su seguimiento.