Plumas al cierzo

Si no fuera

Carlos Guillén Sola

Carlos Guillén Sola nos escribe este poema

Si no fuera porque desesperaría en las horas largas del verano, añorando el sabor de la leche fría
con canela en vaso helado,
Porque quienes me aman o me odian me extrañarían a su manera, mi familia lloraría y mi gato
Pepe entristecería.

Si no fuera porque nuestros secretos macerados, entre humo de Nobel y pipas, los custodió la
cabina de un Avia abandonado
Y porque como cada agosto, aparecían testigos de las “Lágrimas de San Lorenzo”, entre sueños y
promesas vivas.

Si no fuera porque de tu mano corrí la Revoltosa, bailé la mazurka junto al kiosco y de madrugada
en la verbena
Y nos perdimos en las barracas, en las calles de lo viejo tras lo fuegos que contemplamos en el
Paseo del Prado

Si no fuera porque me perdería en cada palotazo, cada paso, cada cabriola, o en cada jota
entonada brava
Porque extrañaría la melodía de la gaita y el verso de la aurora crepuscular, con olor a albahaca
precediendo al rito (a veces) profano

Si no fuera porque la esperanza es como el agua que brota fresca del manantial escapando de
nuestras manos
Porque la vida se abre paso en cada rincle, en cada arrozal, o en el fruto del níspero y el oro
líquido del trujal

Si no fuera por cada solsticio estival, por el último rayo verde del atardecer contigo, la noche de
fresca, plática y terraza
donde compartimos espacio, tiempo, alegrías, miedos, inquietudes y ambiciones, te juro, sí, que
me marcharía mañana.