"La vida en furgoneta está romantizada, pero cada kilómetro enseña"
- Una viajera incansable
- De Peralta a Estambul 10.000 kilómetros sobre ruedas
- Comodidad y soledad en la furgoneta
- Trabajo y viajes un equilibrio posible
- Sabores que marcan el viaje
- La escritora viajera
- Reflexión final
Una viajera incansable
Patricia Jiménez Orduna, a sus 38 años, lleva el mundo en su mochila desde 2014, cuando dejó su trabajo en una farmacéutica para viajar sola. Desde entonces, sus experiencias incluyen viajes mochileros, autostop y expediciones en furgoneta, combinadas con temporadas de trabajo que le permiten seguir explorando nuevos horizontes.
“Desde que dejé mi trabajo, no he parado de viajar. Sentí que era el momento de lanzarme y no mirar atrás”, comenta Patricia sobre sus primeros pasos en la aventura.
De Peralta a Estambul 10.000 kilómetros sobre ruedas
El viaje más reciente de Patricia comenzó el 20 de junio en Peralta y concluyó el 19 de octubre en Estambul, recorriendo 10.000 kilómetros en una furgoneta de 1990, sin dirección asistida ni aire acondicionado. “La furgoneta me eligió a mí”, explica. Su historia, buen cuidado y precio económico fueron suficientes para convertirse en su hogar rodante durante meses.
El viaje tuvo imprevistos, como cuando en Italia se rompió el tubo de escape. “Pensé que el viaje se había acabado, pero encontré un mecánico en el Lago de Garda que me consiguió la pieza y la arregló”, recuerda Patricia. Para ella, los desafíos forman parte de la aventura: aprender a improvisar y confiar en los demás es tan importante como recorrer kilómetros.
Comodidad y soledad en la furgoneta
Viajar en furgoneta ofreció a Patricia la comodidad de tener su cama y su cocina, pero también momentos de soledad. “Tener todo en la furgoneta hace que sea muy cómodo; es tu casa y no tienes que cargar mochilas, pero al mismo tiempo fue un viaje muy solitario”, confiesa. La ruta poco común y la falta de interacción con otros viajeros hicieron que esta experiencia fuera más introspectiva que sus viajes mochileros anteriores.
Sobre la vida en furgoneta añade: “Está bastante romantizada. Tiene momentos preciosos, pero también hay que enfrentarse a la logística: buscar agua, lugares para acampar o dónde vaciar las aguas grises. No todo es como en las fotos de Instagram”.
Trabajo y viajes un equilibrio posible
Patricia combina viajes con temporadas de trabajo, especialmente en hostelería y turismo. Recientemente abrió un albergue para peregrinos en el Camino de Santiago Primitivo. “Suelo organizarme por temporadas: unos meses trabajo, otros viajo. Así puedo vivir cada experiencia sin depender solo de mi presupuesto”, explica. Esta flexibilidad le permite explorar y aprender sin dejar de mantener su vida profesional.
Sabores que marcan el viaje
Durante sus viajes, Patricia ha disfrutado especialmente de la gastronomía peruana y del sudeste asiático, sobre todo Tailandia. “Pasé dos meses en Perú y me encantó cada plato. De hecho, fue el único país donde engordé un poco”, comenta con humor. Para ella, cada comida es un vínculo con la cultura local y una forma de vivir el país desde dentro.
La escritora viajera
Además de explorar el mundo, Patricia es autora del libro 'Vidas de gata', que narra historias de tres viajeras que viajan en solitario. Una mezcla de autobiografía y ficción, incluye un asesinato que mantiene el suspense y permite explorar emociones y riesgos del viaje.
“Llamé ‘gata’ a uno de los personajes. Un argentino me dijo que significaba algo así como ‘puta’ y me sorprendió cómo algo que para una mujer representa libertad puede interpretarse negativamente. Esa reflexión inspiró el nombre del libro”, explica Patricia. Actualmente trabaja en su segundo libro, centrado en Jordania, Israel y Palestina.
Reflexión final
Patricia Jiménez Orduna demuestra que viajar es mucho más que moverse de un punto a otro: es vivir cada kilómetro, cada encuentro y cada desafío. Cuatro meses, 10.000 kilómetros y una furgoneta de 1990 le enseñaron que libertad, perseverancia y pasión por descubrir el mundo son inseparables.