El Juncal, una joya natural amenazada
La Laguna del Juncal, un valioso humedal y refugio para aves en Tafalla, se enfrenta a desafíos ambientales que amenazan su conservación y biodiversidad
La Laguna de El Juncal, una pequeña joya natural situada a pocos kilómetros de Tafalla, destaca como uno de los humedales más importantes de la Zona Media de Navarra. Este enclave de origen endorreico, que ocupa 60 hectáreas, se formó durante el período Terciario cuando el paisaje pirenaico, la Cordillera Costera Catalana y la Ibérica configuraron una cuenca cerrada sin salida al mar. A lo largo del tiempo, el lago original experimentó una intensa evaporación, lo que aumentó la salinidad y dio lugar a depósitos de yeso que aún hoy marcan la morfología de la laguna, confiriéndole su particular carácter salino y una estructura casi colmatada.
Al no tener salida al mar, este humedal depende exclusivamente de las lluvias, la escorrentía de la cuenca circundante y el manantial de Resano, lo que lo convierte en un hábitat delicado y altamente dependiente del equilibrio hídrico local. Este microclima ha permitido que especies como el zampullín chico, la garza real, el ánade real, la focha común y el rascón europeo hagan de El Juncal su hogar o un lugar de reposo durante las migraciones. Además, durante los meses invernales, especies como el aguilucho lagunero y el aguilucho pálido encuentran aquí un importante dormidero.
Ecosistema y biodiversidad
La vegetación de El Juncal está dominada por carrizos, fenalares y juncos, creando un paisaje donde las aves pueden refugiarse y anidar. La Laguna, catalogada como Zona Especial de Conservación (ZEC) desde 2016 y parte de la red europea Natura 2000, ha sido clave para proteger la diversidad biológica en la región. Este ecosistema ofrece cobijo a numerosas aves, anfibios y especies vegetales típicas de los humedales mediterráneos, algunas de las cuales están en el límite norte de su distribución en la Península Ibérica.
A pesar de ser un espacio natural protegido desde 1987, el entorno agrícola de secano que tradicionalmente rodeaba la laguna ha ido transformándose. La llegada del Canal de Navarra ha traído cambios en el tipo de cultivo, que en algunas zonas ha pasado de secano a regadío, generando presión sobre la calidad del agua. Además, como explica Juan Manuel Esparza Zabalegui, vecino y defensor de El Juncal, el humedal enfrenta amenazas de eutrofización por el uso de fertilizantes y pesticidas en la cuenca, con niveles de nitratos en la fuente de Resano que alcanzan los 140 mg/l, tres veces el límite permitido.
Valor cultural y educativo
Para fomentar la sensibilización y el disfrute de la laguna, en 2018 el Ayuntamiento de Tafalla instaló un observatorio con paneles explicativos, una mesa y bancos hechos con material reciclado. Este mirador, que ofrece una vista privilegiada del entorno, ha sido un recurso valioso para educar y conectar a los tafalleses y visitantes con el valor ecológico de la laguna.
Un espacio en riesgo de cambio
En un contexto de expansión energética, El Juncal se enfrenta a nuevos retos. La propuesta para la construcción de parques fotovoltaicos en 33 hectáreas aledañas ha generado una gran controversia. Desde el Ayuntamiento de Tafalla hasta las organizaciones ecologistas y vecinos como Juan Manuel Esparza, se alzan voces en favor de una conservación estricta de este espacio que, con un futuro parque solar en sus cercanías, podría perder parte de su encanto natural, ya que el impacto visual y la modificación del paisaje afectarían también a la experiencia de los observadores de aves y visitantes.