TUDELA

La casa rural ‘Lopetxonea’ abre sus puertas en Madoz gracias a la familia tudelana Del Álamo Aldanondo

Maite y Ainhoa Del Álamo Aldanondo, orgullosas propietarias de la casa rural ‘Lopetxonea’ en Madoz, en el pueblo de sus abuelos
Han transformado un caserío del siglo XVII en un alojamiento sostenible con atención cercana y comodidades modernas

Una casa rural para la familia Del Álamo

El caserío ‘Lopetxonea’ en Madoz, el pueblo natal de los abuelos de Maite y Ainhoa Del Álamo Aldanondo, ha sido rehabilitado por esta familia. La vivienda, que estaba abandonada y cubierta de hiedra, se encuentra junto a su hogar familiar. “Jolín, que bien estaría que nos hiciéramos con esto”, recuerda Maite, recordando la ilusión que les causó la oportunidad.

El proyecto es familiar: Maite, su hermana, su madre y su tía participan activamente. La madre se encarga de la atención directa a los huéspedes, desde entregar llaves hasta resolver cualquier necesidad. “Es injusto limitarlo a nosotras; aquí hay un grupo de todos”, afirma Maite.

Aunque gestionan la casa rural, los padres continúan con su trabajo en agricultura y Ainhoa también se inicia en este sector, por lo que el turismo rural es complementario a su actividad profesional.

Rehabilitación del caserío con comodidad y historia

El caserío fue comprado en 2024 y abierto al público en junio de 2025. La rehabilitación respetó la estructura de piedra y madera del siglo XVII, combinando elementos originales con comodidades modernas.

“Más que una reforma, es una rehabilitación; hemos querido conservar lo original, pero sin renunciar a la comodidad moderna”, explica Maite. Una empresa especializada en caseríos realizó los trabajos, garantizando un resultado profesional y artesanal.

El nombre ‘Lopetxonea’ mantiene la tradición local de nombrar los caseríos según sus antiguos propietarios. Las escrituras y la placa de la fachada confirman que era la casa de un tal Lope, preservando la memoria histórica del lugar.

Comodidad, sostenibilidad y servicio cercano

La casa rural puede alojar hasta ocho personas en cuatro habitaciones con baño, con camas supletorias adicionales. Desde su apertura, ha recibido familias y grupos de amigos que buscan tranquilidad y naturaleza. “La gente quiere tranquilidad, naturaleza y pasar tiempo sin prisas”, comenta Maite.

La sostenibilidad es un eje clave: placas solares, batería de almacenamiento, aerotermia, calefacción por suelo radiante y carga para vehículos eléctricos. Además, se ofrece alquiler de bicicletas eléctricas para recorrer la zona.

“La atención a los huéspedes es cercana. Cualquier cosa que necesiten, estamos al lado para ayudarles”, asegura Maite, garantizando una estancia personalizada y cómoda.

Ubicación ventajosa en Madoz

Madoz, en el Valle de Larraun, combina tranquilidad rural con proximidad a grandes ciudades: Pamplona a 30 minutos y San Sebastián o Vitoria a menos de una hora. La zona ofrece rutas en bicicleta, gastronomía local, visitas culturales y espacios naturales, como las cuevas cercanas o la ruta del Plazaola.

“Muchas veces no valoramos lo que tenemos cerca y nos vamos lejos buscando experiencias. Navarra, siendo tan pequeña, ofrece lugares tan diferentes y sorprendentes”, reflexiona Maite.

Ilusión y esfuerzo de las hermanas Del Álamo

Maite y Ainhoa dedican los fines de semana a gestionar ‘Lopetxonea’, limpiar, recibir huéspedes y asegurar que todo funcione. “A pesar de la limpieza y todo el trabajo, estamos súper contentas; esta casa en el pueblo de nuestros abuelos siempre será nuestra”, afirma Maite.

Con este proyecto, esperan que los visitantes disfruten de un turismo rural cercano, sostenible y auténtico, aprovechando la historia y naturaleza de la zona.

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