Tejiendo comunidades
En torno al euskera surgen iniciativas sociales, culturales y educativas que conectan a personas muy diversas, hablen o no el idioma. Son muchos los testimonios de personas de barrios y pueblos de toda Navarra que así lo atestiguan.
En Navarra, el euskera es más que una lengua. Uno de los ejemplos más paradigmáticos de ello es Errigora, una iniciativa que conecta al primer sector con el movimiento a favor de la lengua, las alcachofas con el euskera. Han tejido una red con numerosos agricultores y ganaderos de la Zona Media y la Ribera. Con sus productos (espárragos, pimientos, vino, jamón…), elaboran cestas de Navidad y similares que venden por miles para ayudar proyectos a favor del euskera de esas mismas zonas. Así, ganan tanto el agro como la lengua, y surgen nuevos vínculos, amistades y sinergias.
Ángel Iturria, productor de Arróniz, recuerda con cariño los primeros pasos: «Antes cada uno llevaba sus productos y los del resto, y yo disfruté yendo por los pueblos e ikastolas. Tenías contacto directo con los que te compraban y te trataban de primera».Ibai Sueskun, vecino de Larraga y miembro de Errigora, añade: “Ayudar a una conservera o ver a los txikis en las jolastekas (ludotecas en euskera) es precioso, pero, sobre todo, me quedo con toda la gente que hemos conocido”.
Son muchas las asociaciones de toda la geografía navarra que se dedican a la promoción del euskera. La de Villava-Atarrabia, Karrikaluze, lleva más de veinte años sacando esa lengua a plazas y calles, ofreciendo talleres de danza y cocina, actividades culturales, comidas populares y conciertos. Participan en ellas personas de todas las edades, hablen o no euskera, y así generan y cohesionan comunidad. “Se crea una familia. Relaciones que quizá no se habrían dado de otra manera, encuentran en Karrikaluze un espacio común en torno al ocio en euskera”, explica Unax, coordinador de Karrikaluze.
Hijas e hijos son un vector de socialización muy potente para madres y padres. En Tudela, la Ikastola Argia combina enseñanza y comunidad: profesorado, alumnado y familias participan activamente, consolidando vínculos que se prolongan año tras año. Amaia Otxoa, madre implicada en el centro, afirma: “No queremos que sea un centro al uso, queremos que sea una comunidad entre profesorado, alumnado y familias”.
Antiguas alumnas que regresan como profesoras o familias que siguen vinculadas muestran cómo el euskera genera comunidad.
De esta red surgen también iniciativas culturales como Tutera Kantuz, que reúne a personas diversas para cantar en euskera. Algunas aún sin hablar la lengua, participan desde la voluntad de sumar, demostrando que la comunidad no depende únicamente del nivel lingüístico.
Quienes trabajan desde hace años en la dinamización lingüística lo repiten a menudo: el euskera crece cuando se vive desde la apertura. Oskar Zapata, responsable de Taupa (plataforma que aglutina a todas las asociaciones a favor del euskera de Navarra) explica: “La componemos todas las personas que buscamos que el euskera goce de buena salud y sea un idioma del futuro. Es una comunidad abierta a todo el mundo”. Cada persona, cada actividad y cada palabra incorporada al día a día contribuyen a fortalecer estas redes abiertas.
Información Práctica
Entidades en torno al Euskera
- Errigora: https://www.errigora.eus/es
- Karrikaluze: https://www.karrikaluze.eus/
- #2 Podcast Euskara Cara a Cara - Tejiendo Comunidades: Episodio 2