“El campo tiene retos pero el vínculo con los animales lo compensa todo”
- Tradición y modernidad en el campo navarro
- Tecnología al servicio del campo
- El cambio climático en la agricultura navarra
- Relevo generacional en el campo navarro
- El vínculo emocional con la ganadería
- Precios y sostenibilidad en el sector agrario
A pesar de los mensajes negativos en el sector agrario navarro, Fermín Gorraiz Etxamendi, presidente de EHNE Nafarroa, asegura que es rentable y que existe margen para nuevos agricultores.
Tradición y modernidad en el campo navarro
La agricultura y la ganadería en Navarra atraviesan un momento de transformación en el que tradición y nuevas tecnologías conviven en las explotaciones. Drones, sensores y sistemas de riego inteligente se incorporan con el objetivo de mejorar la eficiencia y la sostenibilidad.
Sin embargo, los retos históricos siguen presentes. El cambio climático, la gestión del agua y la falta de relevo generacional continúan marcando el futuro del sector. Fermín Gorraiz Etxamendi, presidente de EHNE Nafarroa, reconoce que “siempre se habla mucho del mensaje negativo: que todo está mal, que no se puede vivir del campo, que estamos a pérdidas”.
Frente a esta visión, defiende una realidad diferente: “El sector hoy es rentable, y con las nuevas ayudas y precios más interesantes, cada vez hay más ánimo de que los jóvenes se instalen y continúen con nuestras explotaciones”, afirma.
Además, subraya la importancia de mantener el equilibrio entre innovación y tradición. “Si desaparece la ganadería tradicional, muchas zonas de Navarra desaparecen. Hay que buscar un equilibrio”, señala.
Tecnología al servicio del campo
La incorporación de tecnología en el campo navarro avanza de forma progresiva. El uso de drones y sensores mejora la productividad y facilita el trabajo en zonas complejas, aunque sin sustituir completamente los métodos tradicionales.
“No podemos cambiar de golpe y porrazo. Las cosas se van haciendo poco a poco, sin renunciar a nada”, explica Gorraiz. Los drones, por ejemplo, permiten trabajar en terrenos húmedos donde la maquinaria pesada no puede acceder.
En su propia explotación, organiza el ganado en función de las estaciones: “Durante el verano, cuando hace calor, bajamos las vacas a las orillas de ríos y regatas. Aprovechamos los campos de cereal después de cosechar y reservamos los montes para primavera, otoño e invierno”.
Además, herramientas como el GPS o los cercados virtuales permiten controlar el ganado sin afectar a su bienestar. “Es una buena alternativa para adaptarnos a los cambios climáticos y mantener la productividad”, comenta.
El cambio climático en la agricultura navarra
Los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes en Navarra, con fenómenos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales o inundaciones. “El que no lo quiera ver, que cierre los ojos”, afirma con rotundidad.
Para el presidente de EHNE Nafarroa, la adaptación no puede recaer únicamente en los agricultores. Las políticas agrarias deben acompañar la transformación del sector para garantizar su viabilidad.
“Hay que asegurar que los cultivos sean rentables y sostenibles, y que los productores puedan vivir de su explotación”, sostiene. En este sentido, apuesta por alternar cultivos, mejorar la gestión del agua y aplicar tecnologías que permitan producir de forma más eficiente.
Relevo generacional en el campo navarro
El relevo generacional sigue siendo uno de los grandes desafíos del sector agrario. A pesar de ello, existen oportunidades reales para la incorporación de jóvenes agricultores, impulsadas por ayudas y mejores precios.
“Hacerles un hueco”, resume Gorraiz al hablar de la necesidad de facilitar la entrada de nuevas generaciones. En la práctica, reconoce que no es sencillo: “En muchas zonas cerealistas, cuando alguien decide dejar su explotación, ya hay veinte agricultores esperando para ocuparla”.
El mensaje es claro: no basta con desear el relevo, es necesario tomar decisiones que lo hagan posible. Aun así, observa una evolución positiva: “La leche de vaca o de oveja y la carne de vacuno son rentables hoy, y eso anima a la gente. Con las ayudas actuales, cada vez hay más interés en empezar”.
El vínculo emocional con la ganadería
Más allá de la rentabilidad, el campo representa un modo de vida. La relación entre el ganadero y sus animales forma parte esencial de la identidad rural.
“No es lo mismo estar con las vacas que con el tractor. Una vaca se te acerca, te lame… eso no tiene precio. Vas al monte y te siguen. Eso tiene otro valor”, describe Gorraiz, poniendo en valor el componente emocional del trabajo en el campo.
Precios y sostenibilidad en el sector agrario
El presidente de EHNE Nafarroa también pone el foco en los costes de producción. La subida de precios en fertilizantes y gasóleo afecta directamente a la rentabilidad del sector.
“Las grandes empresas se están aprovechando y ganando muchísimo dinero a costa nuestra y del ciudadano. Los Estados tienen que intervenir precios”, advierte.
Para él, el futuro pasa por mantener explotaciones familiares viables que permitan vivir con dignidad. “Sin ser exageradamente grandes, se puede vivir y tener calidad de vida. El que mucho abarca, poco aprieta”, concluye.