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  • Diario Digital | jueves, 24 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:15

TARAZONA

Depredadores y epidemias

Actualmente asistimos a un nuevo capítulo de transmisión de enfermedades infeccionas. Esto se debe a varios factores como el aumento demográfico, la globalización o el cambio climático.
Los murciélagos ayundan a controlar las plagas de insectos
Los murciélagos ayundan a controlar las plagas de insectos
Depredadores y epidemias

Actualmente asistimos a un nuevo capítulo de transmisión de enfermedades infeccionas. Esto se debe a varios factores como el aumento demográfico, la globalización o el cambio climático. La enfermedad de las vacas locas de los 90, el SARS del 2003, la gripe aviar del 2.006, la porcina del 2.010, el ébola en 2.015 o el nuevo SARS-CoV-2 (COVID-19) son episodios más recientes. 

El Centro Europeo para el Control y la Prevención de las Enfermedades (ECDC) afirma que “las enfermedades transmitidas por vectores que aparecen por primera vez o reaparecen son infecciones que constituyen una amenaza para Europa, por lo que requieren una especial atención”. 

El aumento del paludismo, el Dengue o el virus del Nilo Occidental, en el que están implicados mosquitos, son un buen ejemplo de los efectos de los cambios globales sobre la epidemiología de algunas enfermedades vectoriales en nuestro país. 

No sólo los mosquitos portadores de infecciones son insectos a tener en cuenta por los problemas que generan en la salud pública, otros insectos como las moscas negras pueden producir reacciones alérgicas a las personas a las que pican. 

Por ello, el control de estos insectos transmisores es importante para garantizar la salud pública y la protección del medio ambiente, ya que algunos de ellos también contagian a fauna silvestre, al ganado (conjuntivitis bobina, estrés…) e incluso a nuestras mascotas como la leishmaniosis canina.  

Algunas instituciones ya han tomado alguna iniciativa para su control con depredadores naturales como en el caso de la Universidad Complutense de Madrid y la de Alcalá de Henares que aboga por el uso de murciélagos en el control de la plaga de mosquitos que transmite el virus Zika. Ambas universidades fomentan el uso de cajas refugio para murciélagos y su interesante aplicación como gestión en el control de plagas de insectos. Según el grupo de seguimiento de Fauna CEI-Campus Moncloa de la Universidad Complutense, el uso de pesticidas y otros productos químicos sobre las cosechas y terrenos agrícolas puede tener efectos secundarios importantes en la salud y en el medio ambiente. Es por ello, que el control biológico de las plagas de insectos es una vía alternativa fundamental. 

Asimismo, en los arrozales del Delta del Ebro, del L'Empordà y de Bardenas, se emplean cajas de murciélagos para combatir una de las plagas más perjudiciales que es el barrenador del arroz (Chilo suppressalis). 

Los murciélagos cumplen una función ecológica imprescindible en el planeta como insecticida natural. Son el grupo de mamíferos más diverso de toda la Península Ibérica, con unas treinta especies todas insectívoras. Su mayor actividad se concentra en los meses de calor, consumiendo ingentes cantidades de especies de invertebrados, algunas de las cuales podrían convertirse en plagas. Un solo un murciélago común (Pipistrellus pipistrellus) es capaz de ingerir hasta tres mil insectos en una sola noche, dos tercios de su propio peso. 

El crecimiento urbanístico con, cada vez más construcciones de hormigón, escasas de oquedades y juntas en donde refugiarse, reproducirse o hibernar ha hecho que estos animales tengan dificultad en encontrar refugios en nuestras ciudades donde antaño eran más frecuentes las casas de adobe en las que podían hallar pequeños huecos que utilizar. También nuestros bosques carecen de ejemplares maduros y viejos en los que encontrar cicatrices y grietas en la corteza para esconderse. La ausencia de refugios naturales puede ser una de las principales amenazas de estas especies. 

Aunque no todas las especies locales las tienden a utilizar, la colocación de refugios para murciélagos en nuestros huertos, jardines o en el exterior de nuestras viviendas o casas de campo proporcionan lugares de reposo donde relacionarse y protegerse de la climatología adversa y los depredadores ayudándonos a controlar las poblaciones de muchos insectos molestos y perjudiciales para las personas, los animales o la agricultura. 

La elección del material utilizado en las cajas es muy importante. El mejor aislante térmico lo ofrece la madera, no usar aglomerados ni laminados. La madera cemento, un nuevo material que combina las características de estos dos materiales haciéndolo más resistente a la intemperie, también se suele usar. La estructura no debe tener ni fisuras por donde se pueda colar el agua o aire. Las paredes internas de las cajas tienen que ser rugosas para que puedan trepar por ellas. La separación del interior con diferentes cámaras aportará varias temperaturas internas para optar por la más adecuada en función del clima exterior, sobre todo en áreas de fuerte insolación.

A las paredes externas del refugio se les pueden aplicar aceite de linaza que protegerá la madera sin liberar sustancias tóxicas. Si le damos una mano de pintura mejor las que son al agua y no usaremos coloras oscuros ya que en la provincia de Zaragoza están expuestas a una mayor radiación solar.

Las cercanías de humedales como ríos y estanques donde abundan los insectos son lugares adecuados para su instalación, así como masas forestales jóvenes donde la ausencia de ejemplares viejos con huecos impide que encuentren rincones donde cobijarse.

Las cajas se colocarán entre 3 y 5 m para evitar actos vandálicos y para que estos animales puedan entrar y salir volando con facilidad.

La orientación también es importante, ya que influirá en la temperatura interior del refugio. Si está colocada en una zona muy soleada la orientaremos al norte. Pero si por el contrario se encuentra en una región fresca y húmeda tendremos que dirigirla en dirección sur. 

Es conveniente marcar los refugios con una numeración de manera que se puedan identificar por separado y tener una relación de las cajas colocadas y su ubicación. 

Finalmente se deberán hacer inspecciones periódicas para su limpieza ya que en muchas ocasiones son ocupadas por otros animales como roedores y avispas. También se beben revisar para limpiar de guano y parásitos.  

A pesar de ser todas ellas especies protegidas y del importante papel que cumplen en la conservación de los ecosistemas y la sociedad, estos animales, siguen siendo unos desconocidos para la mayoría de las personas generando en muchas ocasiones rechazo y desconfianza. Debemos conocer bien nuestro entorno natural para ayudar a protegerlo.