Tarazona

Tarazona, ciudad conventual

Durante la Edad Media, la ciudad contaba con solo dos comunidades de frailes mendicantes. Sin embargo, durante la Edad Moderna, se construyeron numerosos establecimientos religiosos y Tarazona se convirtió en una verdadera ciudad-convento.

Iglesia San Vicente mártir
photo_camera La iglesia San Vicente mártir, levantada poco antes de 1665

La Fundación Tarazona Monumental ha recopilado e interpretacdo la historia conventual de Tarazona en base a diferentes estudios de investigación, y les ha dado la forma de ruta para poder ser conocida y visitar los monumentos que se mantienen en pie.

En la mayoría de los casos los cenobios se instalaban extramuros, en lugares estratégicos en las salidas de los cascos urbanos, donde más tráfico de personas concurría y donde existía un mayor espacio libre a menor precio. De esta manera, comprobamos que constituían la primera imagen de Tarazona para la mayoría de los viajeros, pues los franciscanos se hallaban en las inmediaciones de la carrera de Zaragoza, las concepcionistas junto a una de las puertas de ingreso al barrio del Cinto, los capuchinos en la carrera de Tudela, las carmelitas descalzas de Santa Ana en la de Borja, y los carmelitas en las proximidades de la carrera de Cervera.

Así, en la actual calle Iglesias, muy cerca de la catedral, se sitúa la primera fundación conventual turiasonense. Se trata del convento de San Francisco de Asís que, según la tradición, el propio santo llevó a cabo durante su camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela en 1214. En ese momento, el obispo y el cabildo catedralicio le habían donado la ermita de San Martín de las Eras, ubicada cerca de la Seo pero extramuros de la ciudad, para que sirviera de oratorio a la comunidad inicial. Sin embargo, sólo podemos asegurar que en 1270 la fundación franciscana ya era efectiva.

Por el contrario, en el corazón económico y social de Tarazona, muy próximo al actual Ayuntamiento, fundó su cenobio la Orden de Nuestra Señora de la Merced. En realidad, no fue hasta 1300 cuando los mercedarios se asientan definitivamente en nuestra ciudad, aunque ya desde 1221 varios frailes se encontraban en Tarazona recogiendo limosnas para la redención de cautivos cristianos en tierras musulmanas. Tras ocupar distintos espacios, estos religiosos se establecieron en el solar de la desaparecida parroquia de Santa Cruz del Rebate, lugar en el que hasta el siglo XVII no pudieron levantar su iglesia de nueva planta y hasta el XVIII sus dependencias conventuales.

Convento de Nuestra Señora de la Merced
El Convento de la Merced no se consolidó hasta el siglo XV

El Colegio de la Compañía de Jesús, dedicado a San Vicente mártir, fue emplazado tan cerca del convento de la Merced –justo detrás–, que los mendicantes se quejaron, sin fortuna, al consistorio. Ocuparon las casas de los herederos de Hernando Conchillos en la década de 1580, pero la iglesia no fue levantada hasta los años sesenta del siglo XVII.

En el antiguo camino hacia Tudela, no demasiado lejos del Colegio de los jesuitas, se estableció en 1599 el convento de los capuchinos bajo la advocación de San José. De él sólo queda el nombre de la calle en la que se ubicaba y una barriada de casas unifamiliares construidas a mediados del siglo XX en el solar que ocupó.

Hubo que esperar hasta 1546 para que se produjera la fundación del primer convento femenino turiasonense bajo la advocación de la Concepción de Nuestra Señora, de franciscanas descalzas, y al amparo de las autoridades municipales. El obispo Juan González de Munébrega sufragó la parte más importante del cenobio. Se sitúa embutido en la muralla del barrio del Cinto.

La siguiente clausura, de la Orden del Carmen descalzo y dedicada a Santa Ana, fue fundado y dotado por el obispo fray Diego de Yepes en 1599, aunque hasta 1603 no se culminaron las obras del edificio. Se ubica en la parte más alta de la actual calle de San Antón, muy cerca de la catedral.

Iglesia de Santa Ana
La Iglesia de Santa Ana tiene su origen en 1603

En la misma calle, a media altura, encontramos el convento de carmelitas descalzas de San Joaquín, fundado en 1632. Resultan de gran interés la fachada de la iglesia, clasicista, y el retablo mayor datado en el tercer cuarto del siglo XVII.

Al otro lado de la ciudad, en la calle Caldenoguea, se emplaza el último convento turiasonense inaugurado en 1700. Pertenece asimismo a la Orden del Carmen descalzo, en esta ocasión de frailes, y está dedicado a Santa Teresa de Jesús, aunque popularmente es conocido como “El Carmen”.

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