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  • Diario Digital | lunes, 19 de abril de 2021
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TUDELA

Bajo el signo de Escorpio: Juan Francisco Vicente de Tornamira, astrónomo tudelano del siglo XVI

Son muchos los personajes curiosos que han vivido en la ciudad a lo largo de los siglos, y algunos han alcanzado fama internacional (caso, por ejemplo, de Benjamín de Tudela). En cambio, otros han quedado en un segundo plano o incluso han sido olvidados.

Zodiaco tudelano de Tornamira
Zodiaco tudelano de Tornamira
Bajo el signo de Escorpio: Juan Francisco Vicente de Tornamira, astrónomo tudelano del siglo XVI

En posición intermedia queda un hombre cuya vida y obra vamos a repasar en esta ocasión, no demasiado conocido por el gran público pero sí por especialistas. Estamos pensado en Francisco Vicente de Tornamira, quien en la actualidad suele aparecer citado de esta forma, aunque su primer apellido, Vicente, era el de su madre, que utilizó para diferenciarse de otro personaje de su época que se llamaba igual, siendo el primero realmente Tornamira (antaño bastante extendido en la localidad).

El caso es que nuestro protagonista nació en Tudela en 1534, residiendo en el lugar la mayor parte de su vida, si bien descendía de la pequeña nobleza aragonesa, en concreto del linaje de los Tornamira (infanzones originarios de Zaragoza), y había heredado el título de señor de Mora de Rubielos (Teruel). Al llegar a la edad adulta casó con Ana Bueno con quien tuvo 10 hijos, de los cuales sólo dos hijas lograron llegar a la edad adulta. Y después de una vida llena de actividades intelectuales murió el 24 de agosto de 1597, dejando un testamento que revelaba que poseía gran cantidad de propiedades en la ciudad. 

Eclipse de luna según se representa en la Chronographia

Eclipse de luna según se representa en la Chronographia

Como gozaba de buen nivel económico y social, disponía de tiempo libre en abundancia que decidió gastar en estudios astronómicos y astrológicos. Era frecuente en aquella época que muchos caballeros de nivel aristocrático recibieran formación esmerada, pero nuestro inquieto tudelano no parece que llegase nunca a conseguir un título oficial. En su testamento reconoce que desde siempre había sido muy aficionado al estudio del curso de los planetas, constelaciones y estrellas, así como de las matemáticas, aunque se lamenta de haber gastado demasiado tiempo en ello, cuando tal vez podía haberlo empleado mucho mejor en trabajar por la salvación de su alma.

Pese a sus dudas morales de la vejez, fueron sus afanes en esos campos del estudio de los cielos los que al final hicieron que casi quinientos años después lo sigamos recordando. En efecto, escribió varios libros acerca del tema, alguno de ellos todavía inédito, siendo con diferencia su “Chronographia” (1585) la obra que le hizo más famoso: consiste en un extenso y detallado tratado de variadas cuestiones acerca de astronomía, astrología, evolución del tiempo meteorológico a lo largo del año, el calendario y muchas otras cuestiones relacionadas. Una auténtica enciclopedia que resumía los conocimientos de la época sobre estas cuestiones, todo ello complementado y muy bien ilustrado por gran cantidad de grabados, algunos curiosos, como los que dedica a la descripción de los eclipses de sol y de luna.

Explicación de cómo se producen las fases de la luna en función de su posición respecto al sol

Explicación de cómo se producen las fases de la luna en función de su posición respecto al sol

No se puede decir, de todas maneras, que nuestro astrónomo tudelano fuera un adelantado, pues mantenía todavía una concepción del cosmos muy primitiva. Pese a que su Chronographia salió a la luz 42 años después de la publicación de la obra de Copérnico, Tornamira seguía defendiendo que la Tierra se encuentra inmóvil en el centro del universo y que todos los astros giran a su alrededor, considerando ridículas las ideas de quienes situaban al sol en el centro de nuestro sistema planetario.

En lo esencial la Chronographia obedece los parámetros del pensamiento grecorromano clásico acerca de estas cuestiones, especialmente de Ptolomeo, imaginando el espacio como una suma de esferas concéntricas en movimiento perpetuo. Pensemos que el autor vivía en plena época contrarreformista de Felipe II, en una España en la cúspide de su poder mundial, pero autoexcluida por fervor religioso católico de las nuevas corrientes científicas que habían empezado a desarrollarse en Europa, con el resultado de que la visión de Tornamira se estaba quedando desfasada.

Eclipse de sol

Eclipse de sol

No obstante, el tratado de nuestro astrónomo tudelano sigue teniendo interés como obra que nos ofrece una visión precisa de cómo contemplaba el mundo la gente de su época en la zona. Además nos ofrece algunos datos curiosos, tanto en lo astrológico como en lo etnográfico (destacando las ideas acerca de meteorología popular). De lo primero resulta interesante su descripción del Zodiaco, en la que asocia cada signo a las condiciones atmosféricas del momento del año (lo cual era el sentido original de este sistema), y en la que llega a la conclusión de que la ciudad de Tudela estaba regida nada menos que por el signo de Escorpio…

Es difícil saber en base a qué dedujo esta relación, aunque posiblemente debió de pensar que la población fue fundada algún día entre el 23 de octubre y el 21 de noviembre. Sea cual fuera la razón de la adscripción, hay que reconocer que resulta muy adecuada al ecosistema tudelano, antaño repleto de alacranes que se solían esconder bajo las piedras de los secarrales.

En cuanto al tema de la meteorología popular, el autor recopiló una larga lista de creencias populares acerca de cómo predecir el tiempo que va a hacer en función de las señales del entorno y el comportamiento animal, siguiendo una tradición que venía desde Teofrasto (siglo IV a.C.). En su mayoría no tienen apenas fundamento, pero sí que resultan amenas de leer y es probable que el lector haya escuchado alguna predicción similar de labios de gente mayor de campo. Por ello, como colofón de este artículo dejaremos a continuación una selección de las que nos han parecido más curiosas o simpáticas.

Creencias populares acerca de cómo predecir el tiempo

— Cuando el sol al salir por la mañana se ve amarillo y deslavado y tiene debajo algunas nubecillas, es indicio de que ese día va a soplar un cierzo fortísimo.

— Cuando se juntan muchas moscas al sol y pican más de lo habitual (incluso atacando los ojos), es señal de que va a llover.

— Cuando se ve en los cielos un cometa o estrella con cola muy larga, es señal de mala cosecha o escasez de frutos.

— Cuando las aves nocturnas salen de día en gran cantidad como despistadas, es indicio de que viene una peste.

— Si la luna parece de color amarillo y el borde es grisáceo azulado, significa tormenta con piedra y rayos.

— Cuando los cuervos se tiran mucho de las plumas con el pico, va a haber grandes vientos.

— Cuando las cerraduras de puertas están duras de abrir esto indica que vendrán lluvias.

— Cuando el agua de pozos de repente se vuelve turbia, va a producirse un terremoto.

— Cuando los rayos del sol atraviesan agujeros entre las nubes, es señal de lluvias.

— Si la luna muestra su punta austral gruesa y oscura, lloverá antes del plenilunio.

— El sol en invierno muy resplandeciente anuncia grandes fríos de día y de noche.

— Cuando les rugen las tripas a gatos y perros, señal de que va a llover.

— Si los cuervos abren la boca y miran al sol es señal de buen tiempo.

— Cuando las grullas vuelan muy alto seguramente vendrán lluvias.

— Cuando las grullas vuelan alto y en silencio, hará buen tiempo.

— Cuando las grullas bajan deprisa a tierra, viene tempestad.

— Si el otoño es seco, el invierno será ventoso.

Javier Navarro Moracho, Hortelano popular 2017

Javier Navarro Moracho, Hortelano Popular 2017, seguro que es conocedor de estos dichos populares