La pérdida de biodiversidad avanza mientras decenas de especies desaparecen y miles están en riesgo
- La pérdida de biodiversidad en 2025 y sus cifras alarmantes
- Extinción de especies y su impacto en el planeta
- La anguila europea en peligro crítico
- Desconocimiento y educación ambiental
- Una llamada urgente a la acción colectiva
La pérdida de biodiversidad en 2025 y sus cifras alarmantes
La pérdida de biodiversidad se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo. Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en 2025 desaparecieron 44 especies y más de 48.600 se encuentran actualmente en peligro de extinción, una cifra que refleja la magnitud de un problema global.
El biólogo de Ornitolan, Gabriel Berasategui Echevarría, advierte de que la sociedad aún no es plenamente consciente de lo que está ocurriendo. “Creo que no somos realmente conscientes de lo que esto significa”, señala, describiendo un planeta en el que gran parte de la vida “se nos escapa de las manos”.
La desaparición de especies no es un fenómeno puntual, sino un proceso continuo que está provocando un empobrecimiento progresivo de la vida en la Tierra. “Muchas especies desaparecen antes de que siquiera lleguemos a conocerlas”, añade.
Extinción de especies y su impacto en el planeta
Entre los casos más recientes, Berasategui destaca la confirmación de la extinción del zarapito fino en Marruecos, un ave prácticamente desconocida para la mayoría de la población. “Y ahora ya no volverá”, lamenta.
La desaparición de especies tiene consecuencias directas sobre el ser humano. “Nuestra salud, nuestra seguridad alimentaria o nuestra capacidad de resistir enfermedades dependen también de ese equilibrio natural”, explica, subrayando la interdependencia entre biodiversidad y bienestar humano.
La anguila europea en peligro crítico
Otro de los ejemplos más preocupantes es el de la anguila europea, cuya población se encuentra al borde del colapso. Para completar su ciclo vital, debería regresar entre un 40% y un 50% de los ejemplares al mar de los Sargazos, pero actualmente solo lo hace entre el 10% y el 12%.
La situación se agrava por la presión sobre la angula, su fase juvenil, muy valorada gastronómicamente. “Su captura excesiva pone en riesgo toda la población futura de anguilas”, advierte el biólogo.
En este contexto, Berasategui destaca decisiones como la del chef Andoni Luis Aduriz, que ha dejado de servir anguila en su restaurante. Un gesto que considera significativo y que demuestra que todavía existen acciones capaces de marcar la diferencia.
La recuperación de la especie, insiste, requiere coordinación internacional y decisiones basadas en la ciencia para evitar su desaparición definitiva.
Desconocimiento y educación ambiental
Uno de los principales problemas es el desconocimiento generalizado sobre la naturaleza. “La mayoría de las personas no distingue las especies a su alrededor”, señala Berasategui, quien considera fundamental reforzar la educación ambiental desde edades tempranas.
La pérdida de biodiversidad también implica la desaparición de conocimiento potencial. “Muchas soluciones a enfermedades provienen de plantas y animales que están desapareciendo sin que nos demos cuenta”, explica, recordando que cada especie que se pierde supone una oportunidad que desaparece.
Una llamada urgente a la acción colectiva
La conservación de la biodiversidad no puede recaer únicamente en científicos o instituciones. “Se necesita que toda la sociedad tome conciencia y actúe”, defiende.
A pesar de la gravedad de la situación, el mensaje final es claro: aún existe margen para reaccionar. Reducir el ritmo de pérdida, proteger los ecosistemas y fomentar una convivencia más equilibrada con el entorno son pasos imprescindibles.
“No somos dueños del planeta; somos parte de él”, concluye Berasategui, recordando que cada especie que desaparece es también un reflejo de nuestra propia fragilidad.