Reimplante de manos
La microcirugía vascular permite el reimplante de manos con sensibilidad. El porcentaje de éxito es muy alto hoy en día, alrededor del 90 por ciento, sin embargo hay casos insalvables.
La reparación de una mano exige un delicado trabajo de ensamblaje. Hay que reparar y unir arterias de un milímetro, venas, nervios y tendones y es necesario recurrir a las ópticas de amplificación para ser lo más precisos posible. Sin ir más lejos, en ocasiones se requiere dar puntos alrededor de una arteria para reparar el retorno venoso y eso precisa un extremada delicadeza. Lo mismo ocurre con la sutura de los nervios de la mano, portadores de la sensibilidad. Al fin y al cabo, no se trata de recuperar una mano ciega, sin tacto, sino de restablecer, en la medida de lo posible, lo que había antes.
En casos del trasplante de mano, es preciso elegir bien el paciente. En estos casos existe un riesgo importante de inmunosupresión debido a que la ciclosporina necesaria para el trasplante, baja las defensas del individuo. En esta tesitura, un catarro de una persona trasplantada se puede complicar en una neumonía y costarle la vida al paciente.
Por otro lado, Pedro Marquina, Jefe de la Unidad de Microcirugía y Reimplantes de la Mutua de Accidentes de Zaragoza (M.A.Z) intuye que llegará el día en que una persona se podrá hacer una mano con sus propios tejidos mediante las células madre. Pedro Marquina, afirma también que está por conocer el límite de la microcirugía vascular nerviosa en este campo pero hay que ser sensatos y uno no puede “fabricarse” un clon para cortarle la mano y reimplantársela.