Puros mitos: la fruta de postre y el agua no engordan
Muchas personas, en su deseo por verse bien y sentirse mejor, experimentan con todo tipo de dietas milagrosas o complementos dietéticos de dudosa eficacia y reputación. Además de estos métodos, en los medios y redes sociales abundan mitos y “recetas” sobre cómo adelgazar de manera eficaz, qué alimentos evitar y cuáles no combinar jamás. En este grupo entran las frutas y el agua, de las que muchas veces se dice que no deben ingerirse en las comidas. Algo que no es veraz.
Cuidado con los mitos
El aporte calórico de los distintos tipos de fruta es variable: un kiwi aporta 60 Kcal; una mandarina, 50 Kcal; un melocotón, 70 Kcal; una rodaja de melón, 100 Kcal; y una manzana, 80 Kcal. No obstante, el aporte calórico de una fruta es siempre el mismo, ya sea consumida antes, durante o después de la comida. No existe ninguna evidencia científica que haga pensar que el aporte calórico de una fruta pueda variar según el momento del día en que se coma.
Hay evidencias que relacionan un elevado consumo de fruta y verdura con mayor facilidad para perder peso y mantener el peso perdido.
Sin embargo, no existe ninguna evidencia que indique que tomada de postre engorde más o aporte mayor contenido calórico que en otro momento del día. De hecho, uno de los posibles mecanismos por los cuales la fruta y la verdura pueden contribuir a la pérdida de peso es su potencial efecto sobre la saciedad.
Dado que son alimentos ricos en fibra dietética, su consumo podría contribuir a una mayor saciedad, de manera que ayudarían a controlar la ingesta calórica de esa comida.
¿Qué hay del agua?
El aporte calórico del agua es nulo. Decir que el agua engorda es falso. El agua no aporta valor calórico a la dieta, tanto si se bebe antes, después o durante la ingesta de alimentos.