Un problema silencioso que afecta a los más jóvenes
La ludopatía crece entre los jóvenes navarros, impulsada por las apuestas deportivas y la cercanía de locales de juego
Teresa Burgui, coordinadora de la Asociación Aralar de Ludopatía, destaca el impacto creciente de la adicción al juego, especialmente entre los más jóvenes en Navarra. Según la experta, el perfil predominante de las personas afectadas ha cambiado en los últimos años: mientras que antes eran adultos que participaban en juegos tradicionales como máquinas tragaperras o loterías, ahora predominan los hombres menores de 35 años, aficionados al deporte y atrapados en las apuestas deportivas.
Burgui subraya cómo las casas de apuestas y máquinas de juego en bares se han convertido en un riesgo evidente, particularmente cerca de centros educativos. Estas máquinas, integradas en el paisaje cotidiano, normalizan conductas peligrosas desde edades tempranas. “Aunque los menores no deberían jugar, la realidad es que la edad de inicio se sitúa en torno a los 15 años”, comenta, resaltando casos como el de un joven de 20 años que gastó su primer sueldo en máquinas de juego.
El problema trasciende lo económico, generando aislamiento social, abandono de estudios, ansiedad y graves consecuencias familiares. La coordinadora recalca que la ludopatía afecta todos los ámbitos de la vida, siendo una enfermedad mental que requiere ayuda profesional y apoyo del entorno.
Con la llegada de la Navidad, una época marcada por el aumento en el gasto en juegos como la lotería, Burgui alerta sobre el impacto emocional y económico en personas que están en proceso de recuperación. En Navarra, la cifra de dinero destinado a juegos de azar el año pasado alcanzó los 300 millones de euros, superando ampliamente el presupuesto de atención primaria en salud de la comunidad.
Finalmente, la experta insiste en la importancia de la prevención, especialmente en menores, y en cambiar la percepción social hacia las personas afectadas. “Debemos ver a estas personas como lo que son: pacientes con un trastorno mental que necesitan apoyo”, concluye. Desde la Asociación Aralar, se fomenta la intervención educativa y la sensibilización para abordar esta problemática que, aunque a menudo pasa desapercibida, deja profundas secuelas.