Otras imágenes de Santa Ana en la Catedral de Tudela
Santa Ana como patrona de Tudela sólo es una, cuya imagen principal preside su Capilla y sale en procesión; sin embargo, en la misma Catedral existen varias representaciones artísticas que suelen pasar desapercibidas
- Una visita guiada para seguir los pasos de San Joaquín y Santa Ana
- San Joaquín: una figura secundaria pero constante
- El origen del patronazgo de Santa Ana en Tudela
- Representaciones barrocas y devoción popular
- Una iconografía única: “cap i pota”
- Tradición iconográfica: Santa Ana tríplex
- Las representaciones artísticas de Berdusán
- Escultura y altorrelieve del siglo XVIII
- Esculturas barrocas en el Museo de Tudela
Una visita guiada para seguir los pasos de San Joaquín y Santa Ana
Por ese motivo, el mes de julio del año pasado y desde la Asociación de Amigos de la Catedral de Tudela, organizamos una visita guiada con el título ‘Siguiendo los pasos de San Joaquín y Santa Ana en la Catedral de Tudela’.
San Joaquín: una figura secundaria pero constante
Además, el pobre esposo de Santa Ana y también abuelo del Niño Jesús, San Joaquín, desempeña un papel secundario siendo el principal desagravio que ha sufrido por nuestra parte, el haberle desalojado de su propia capilla en la cabecera del templo -actual Capilla de Santa Catalina-. Ahora, su retablo se dispone a un lado del acceso a la capilla de su esposa; pero en la devoción local, su presencia no es secundaria. Menos mal que en la mayoría de las imágenes de San Joaquín, aparece formando pareja con Santa Ana.
El origen del patronazgo de Santa Ana en Tudela
La relación más importante de la ciudad con Santa Ana comienza oficialmente el 21 de junio de 1530, cuando es declarada Patrona en sustitución de San Pedro ad Víncula (San Pedro encadenado, preso), anteriormente vigente por considerarse que coincidía su fiesta con la fecha de reconquista la ciudad el 1 de agosto de 1119. El culto a la madre de la Virgen, fruto de la leyenda y devoción popular sumada a los relatos de los Evangelios Apócrifos, se extiende por Europa a finales de la Edad Media; tanto es así, que en el siglo XIII se instaura la celebración de su fiesta en el Altar Mayor de la Colegiata.
Representaciones barrocas y devoción popular
En el otro epicentro del culto a Santa Ana en Tudela, la Parroquia de Santa María Magdalena, se le dedica una Capilla a principios del siglo XVI la cual preside desde entonces la conocida como Santa Ana “La Vieja”. Una antigua Virgen gótica transformada constituye la actual imagen de la Catedral; sin embargo, todas las otras representaciones de Santa Ana que custodia el templo corresponden ya a los siglos del barroco (ss. XVII y XVIII), lo que no nos debe extrañar porque el aspecto actual de nuestra patrona, revestida de mantos de los que tan solo asoman tres cabezas y una mano, responde a una estética propia de ese periodo artístico.
Una iconografía única: “cap i pota”
Paradójicamente, esta iconografía de imagen de vestir conocida como “cap i pota” (cabeza y manos), sólo se aplica cuando se quiere representar a Santa Ana como la Patrona de Tudela, de un modo concreto y copia fiel de su imagen en la Capilla. De ese modo, podemos verla en un curioso cuadrito en la parte alta de la Capilla de la Purificación en el Trascoro de la Catedral. Su presencia evoca los tiempos cuando fue la primera capilla de Santa Ana en la Catedral, antes de pasar al hueco de la Torre o Capilla de San Antonio y posteriormente, a su ubicación actual hacia el lado de la Plaza.
Lleva un manto rojo del que asoman las tres cabezas de la titular, la Virgen y el Niño Jesús con sus coronas; María y su madre llevan alrededor de su cara los rostrillos de joyería que últimamente se han recuperado en la imagen principal. Sí que se ha perdido el orificio para la mano de la Virgen, tal y como se puede comprobar en los mantos antiguos que todavía lo tenían.
Tradición iconográfica: Santa Ana tríplex
La iconografía tradicional de Santa Ana nos la representa como una mujer de edad avanzada, especialmente la de tipo tríplex cuando aparece junto a su hija y a su nieto. También, suele llevar una toca blanca que le cubre el rostro y el cuello; así aparece en la primera y segunda escena del retablo del Altar Mayor de finales del siglo XV en el extremo superior izquierdo según el espectador, correspondientes al Nacimiento y Presentación de la Virgen.
Las representaciones artísticas de Berdusán
Ya a finales del siglo XVII y de mano del afamado pintor barroco Vicente Berdusán, aparece de nuevo junto a San Joaquín en el ciclo pictórico de la Sala Capitular. Con el mismo aspecto anteriormente descrito, se dispone a los pies de la escalera por donde sube María en su Presentación. En el lienzo precedente, vemos un retrato familiar dispuesto de un modo que goza de gran devoción: San Joaquín y Santa Ana de pie, dan la mano a una Virgen María Niña en el centro y al modo al que estamos acostumbrados a ver a María y José con el Niño Jesús. Otro cuadro muy parecido se conserva del mismo artista en la Iglesia del Carmen de Tudela.
Escultura y altorrelieve del siglo XVIII
Ya en el siglo XVIII y como altorrelieve de yeso en la cúpula de la Capilla del Espíritu Santo de la Catedral, antigua Parroquia de Santa María y San Julián, aparece de nuevo nuestra pareja de esposos junto a su propia hija, la Virgen María y otros familiares como San Juan Bautista. De nuevo, con la cabeza cubierta y aspecto de anciana.
Esculturas barrocas en el Museo de Tudela
Finalmente, en el Museo de Tudela se conserva una pareja de esculturas de madera datadas a finales del siglo XVIII, dentro ya de un barroco más clasicista y comedido, aunque la expresividad de la postura junto el detalle de las arrugas en las manos y rostros, son su mayor valor artístico. Son las que se disponen en los retablos de la Capilla cuando las imágenes principales se encuentran en el Altar Mayor durante la Novena y las Fiestas Patronales. Dichas figuras se cree que proceden de la Iglesia de la Magdalena, aunque puestos a aventurar, podríamos imaginar que se encargaron para sustituir a las principales de una forma permanente y más acordes con la estética dieciochesca de la Capilla de Santa Ana en la Catedral, aunque la devoción popular siempre haya preferido la tradicional.
A pesar de que nuestra Santa Ana no corresponda a la iconografía oficial de una mujer mayor, esa contradicción no deja de ser esa una de sus virtudes, ya que siempre se ha alabado la hermosura, juventud y tersura de su sonrisa gótica.
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