Navarra

Impulso a las comunidades energéticas para producir y gestionar energía local

Sofía Pardo Huguet y Arantxa Díez Gómez

La Oficina de Transformación Comunitaria de Navarra es una iniciativa que el Gobierno de Navarra ha puesto en marcha mediante Nasuvinsa, y ayuda a vecinos y vecinas, asociaciones y empresas a generar su propia energía renovable, ahorrar costes y fortalecer la comunidad

La Oficina de Transformación Comunitaria de Navarra (OTC Navarra) impulsa un modelo energético basado en la proximidad, la cooperación y la sostenibilidad. Se trata de una iniciativa promovida por el Gobierno de Navarra a través de Nasuvinsa, que acompaña a vecinos y vecinas, asociaciones, pymes y entidades locales en la creación de comunidades energéticas capaces de producir y gestionar su propia energía renovable.

Arantxa Díez Gómez, técnica del vivero de la Zona Media, y Sofía Pardo Huguet, técnica del vivero de la Ribera, de la Oficina de Transformación Comunitaria de Navarra (OTC Navarra), acompañan a personas y comunidades en el cambio hacia un modelo energético más sostenible, solidario y justo.

¿Qué es una comunidad energética?

Sofía define el concepto: “Una comunidad energética surge de la unión de personas, pymes y entidades locales para producir y gestionar energía renovable donde se consume, con criterios de eficiencia y justicia social. La energía deja de estar solo en manos de grandes empresas y se vuelve comunitaria”. Arantxa añade: “Podríamos hablar de energía kilómetro cero: se genera cerca de donde se utiliza, con recursos locales como solar, eólica o biomasa”.

Además de la producción de energía, las comunidades energéticas fomentan la eficiencia: primero se analiza cuánta energía se consume para hacer lo mismo con menos recursos. Esto incluye movilidad sostenible, autoconsumo compartido y, sobre todo, educación energética, para que cada hogar y negocio sepa cómo gestionar su energía de manera más eficiente.

Arantxa Díez Gómez

Zonas activas y efecto contagio en la Zona Media

En la Zona Media Navarra ya hay seis comunidades energéticas constituidas y en funcionamiento: GaresBide en Puente la Reina, Obanos Bizi en Obanos, Txaragata en Artajona, Errotaldea en Unzué, Biderra Mendi en Mendigorria y Auzargi en Tafalla. “Estas comunidades permiten que vecinos y vecinas, asociaciones y empresas cooperen para producir su propia energía, compartir excedentes y reducir costes. También crean empleo local y generan un impacto positivo en el medioambiente”, explica Arantxa.

Además, hay iniciativas en camino de constituirse, como Uterga Ciudadana y Tafalla Industrial, que prometen ampliar el efecto contagio y mostrar que la energía comunitaria puede replicarse en distintos contextos. “Poquito a poco vamos avanzando, pero cada proyecto marca un precedente para el siguiente”, señala Arantxa.

La Ribera: proyectos pioneros

La Ribera avanza a un ritmo diferente. Según Sofía, en municipios grandes el sentido de cooperación puede diluirse, aunque ya existen ejemplos sólidos: Falces o Villafranca cuentan con comunidades energéticas.

Destaca especialmente Recicleta Ribera, un proyecto referencial que combina movilidad sostenible, inclusión y participación: un taller para enseñanza de reparación de bicicletas. Un modelo que, según Sofía, encarna todo lo que una comunidad energética puede abarcar.

Sofía Pardo Huguet

Participación y acompañamiento

Sofía recalca que la clave es la coordinación con entidades locales: ayuntamientos, asociaciones y pymes son fundamentales para impulsar los proyectos y movilizar a la ciudadanía. La OTC Navarra ofrece asistencia técnica gratuita en todo el proceso: desde el análisis de viabilidad y las auditorías energéticas hasta la constitución de la comunidad y la comunicación del proyecto. También se imparten talleres de ahorro energético, autoconsumo y movilidad sostenible, para que los participantes puedan gestionar los proyectos de manera autónoma.

Arantxa subraya que este trabajo es especialmente valioso en pueblos con riesgo de despoblación: “La información y la sensibilización permiten que las comunidades comprendan su consumo, se involucren y contribuyan a un futuro energético más sostenible. Conocer es la base de todo”.

Formación y sin ánimo de lucro

Todas las comunidades energéticas funcionan sin ánimo de lucro: los beneficios económicos se reinvierten en la propia comunidad y en proyectos locales, mientras que los beneficios medioambientales y sociales impactan directamente en los vecinos y vecinas. Animan a cualquier persona, asociación o municipio a contactar con la OTC Navarra si desea información, una charla o acompañamiento


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