Entre Irlanda y Tudela: así vive la Navidad un tudelano que se fue por amor en los 90
El tudelano Carlos Acarreta lleva más de dos décadas viviendo en Dublín. Estas fiestas las reparte entre la lluvia irlandesa y los recuerdos de las Navidades de su infancia en Tudela
- Una vida entre Tudela y Dublín
- La vida en Irlanda
- Navidades distintas pero con la misma emoción
- Entre el pavo irlandés y los recuerdos de Tudela
- La nostalgia de las Navidades de antes
Una vida entre Tudela y Dublín
Carlos Acarreta Troyas nació y creció en Tudela, pero desde 1999 su hogar está en Irlanda. “Vivo fijo en Irlanda desde el 99, 26 años ya”, cuenta. Funcionario de un ministerio en Dublín, reside allí junto a su mujer irlandesa y sus dos hijos, María y Carlos, de 17 y 15 años.
Su historia comenzó, como él mismo explica, “por amor”. “Conocí a mi mujer en un viaje a Irlanda para mejorar el inglés. Durante los noventa tuvimos una relación a distancia hasta que, en el 99, tomé la decisión de venir ya para quedarme”.
La vida en Irlanda
Acarreta reconoce que su vida en Irlanda es estable y tranquila, aunque el clima fue al principio uno de los grandes retos. “El frío no me molesta mucho, pero la lluvia y los días nublados son lo más difícil de llevar”, confiesa. Los inviernos en Dublín son oscuros y cortos. “Para las cinco menos cuarto ya es de noche. En diciembre, incluso antes de las cuatro ya está oscuro”, comenta. Sin embargo, con el paso del tiempo asegura estar “más que adaptado”, sintiéndose ya “un irlandés más”.
Navidades distintas pero con la misma emoción
Con más de dos décadas fuera, Carlos ha pasado muchas Navidades lejos de Tudela. “Sobre todo los primeros años se echa mucho de menos estar con los padres y con la familia”, recuerda.
En Irlanda, las costumbres navideñas son diferentes. “Aquí lo que más se celebra es el día de Navidad. Nochebuena se pasa más tranquilo y Reyes no se celebra”, explica. “Hay gente que el 27 o el 28 ya quita los adornos de Navidad. En España, sin embargo, seguimos hasta el día de Reyes”.
Este año su familia pasará Nochebuena y Navidad en Dublín y viajará a Tudela para celebrar la Nochevieja. “Algunos años dividimos las fiestas, una semana aquí y otra allá”, cuenta.
Entre el pavo irlandés y los recuerdos de Tudela
En cuanto a gastronomía, Acarreta destaca que “el pavo asado es el plato típico de Navidad en Irlanda”, mientras que en su casa no faltan los guiños españoles. También intenta transmitir las tradiciones de su tierra a sus hijos. “Les hablo de los turrones, los mazapanes, los belenes o de las uvas de Nochevieja. Les encanta comer las uvas cuando vamos a Tudela”.
Además, asegura que procura que conozcan bien las fiestas de su ciudad natal. “Desde que nacieron los críos hemos procurado ir casi todos los años a fiestas, enseñarles la tradición, los gigantes y la procesión de Santa Ana. Se han criado conociendo las dos culturas”, afirma.
La nostalgia de las Navidades de antes
A pesar de los años y la distancia, Carlos reconoce que lo que más echa de menos no es tanto el lugar como el tiempo pasado. “Tengo más nostalgia de las Navidades de hace 25 o 30 años, cuando aún vivían mis abuelos y tíos. Ahora, aunque las pase en España, ya no es lo mismo porque falta mucha gente”.
Como mensaje a los tudelanos que viven lejos, Acarreta lanza un consejo lleno de serenidad: “Intentad sacar lo mejor de cada sitio y disfrutar de lo que se tiene. El tiempo pasa muy rápido y hay que aprovecharlo, estés en Irlanda o en Tudela”.
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