Dibujando sonrisas a pedales
Las yayacletas traen sonrisas en Navidad, ofreciendo paseos que reconectan a las personas mayores con su localidad y con sus historias
La Navidad trae consigo el encanto de la luz, la calidez de los reencuentros y el valor de compartir. En este marco, las yayacletas se han convertido en protagonistas de una iniciativa que combina movilidad sostenible y la magia de estas fechas. Gracias a los esfuerzos de Recicleta Ribera y Biciclistas de Corella, este proyecto transforma simples paseos en triciclos adaptados en momentos inolvidables para personas mayores y con movilidad reducida, devolviéndoles la oportunidad de vivir su ciudad de una manera especial.
Héctor Vallés Jorge, de Recicleta Ribera, destaca el concepto de los “encuentros inesperados” que ocurren durante estos paseos. “En la calle, las personas se reencuentran después de años. Hay una sorpresa y alegría genuinas al cruzarse con vecinos, conocidos o antiguos amigos. Son instantes de emoción que devuelven a los mayores la sensación de pertenecer a su comunidad”, comenta emocionado.
Cristina Gallo, secretaria de Biciclistas de Corella, explica que el proyecto de las yayacletas nació en 2018 como una herramienta para promover la movilidad sostenible y fomentar la inclusión intergeneracional. Los triciclos permiten a las personas mayores redescubrir su entorno, relatar historias de su pasado y compartir vivencias con los voluntarios que los pilotan. Gallo enfatiza: “En estas fechas, más que nunca, es crucial devolverles a nuestros mayores su espacio en la vida cotidiana de nuestros pueblos. Con las yayacletas, pueden disfrutar de las luces navideñas, los belenes y hasta participar en eventos como la San Silvestre o las cabalgatas de Reyes”.
El proyecto no solo busca ofrecer un transporte accesible, sino también combatir la soledad no deseada que afecta a muchas personas mayores. Las yayacletas permiten a los participantes reconectar con su entorno y sus vecinos, compartiendo momentos que de otro modo serían imposibles. Gallo relata cómo, durante los paseos, los mayores suelen rememorar sus vivencias: “Ellos te cuentan historias sobre cómo eran las calles, los edificios y los comercios de antaño. Nosotros, a cambio, les mostramos cómo está cambiando su ciudad”. Además, muchos paseos terminan en un café compartido, fortaleciendo los lazos entre generaciones y dejando recuerdos imborrables.
El impacto de las yayacletas no se limita a Corella. Recicleta Ribera ha llevado el proyecto a varias localidades de Navarra, como Tudela, Estella y Funes, con el sueño de expandirlo aún más. En Tudela, el proyecto comenzó en septiembre de 2023 y ya cuenta con dos triciclos. Según Vallés, el crecimiento del proyecto es un reflejo del apoyo social que ha recibido: “Hemos pasado de un solo triciclo a dos, gracias a donaciones y convenios. Cada paseo es una muestra de cómo la colaboración y la solidaridad pueden transformar vidas”.
El uso de estos triciclos adaptados también ha generado momentos inolvidables. Vallés comparte la historia de Paca, una de las participantes más longevas del proyecto, que con más de 100 años sigue disfrutando de los paseos con energía. En honor a ella, uno de los triciclos en Tudela lleva su nombre. Esta personalización refleja el carácter único y cercano de las yayacletas, donde cada participante aporta su propia historia al proyecto.
Sin embargo, la continuación de este proyecto depende de un recurso clave: los voluntarios. Tanto en Corella como en Tudela, hacen un llamamiento para que más personas se unan como pilotos de yayacletas. La formación es sencilla y, como subraya Gallo, “no pedimos más que dos horas al mes para regalar alegría y compañía a quienes más lo necesitan”. La capacitación incluye instrucciones sobre cómo manejar los triciclos y cómo interactuar con las personas mayores, enfatizando siempre la seguridad y el respeto.
Los paseos en yayacleta también tienen un componente terapéutico. “Salir al aire libre, sentir el viento en la cara y compartir experiencias tiene un efecto positivo tanto para los mayores como para los voluntarios”, afirma Vallés. Esta iniciativa fomenta el bienestar emocional de los participantes y promueve la inclusión social, rompiendo barreras físicas y emocionales.
Además de las actividades navideñas, las yayacletas participan en otros eventos a lo largo del año, como el día de la bicicleta o la San Silvestre. En Corella, los triciclos suelen cerrar la carrera, permitiendo que las personas mayores también formen parte de esta celebración deportiva. “Es una forma de incluir a todos, independientemente de su edad o movilidad”, explica Gallo. También colaboran con organizaciones como Cruz Roja para llegar a personas en situación de aislamiento social, ofreciendo paseos que se convierten en una ventana al mundo exterior.
El impacto positivo de las yayacletas trasciende las fronteras de Navarra. La iniciativa forma parte del proyecto internacional ‘En bici sin edad’, que promueve el uso de triciclos adaptados en diferentes países. Este enfoque global refuerza la importancia de crear comunidades más inclusivas y solidarias. En palabras de Vallés: “Cada sonrisa que vemos al final de un paseo es una confirmación de que este esfuerzo vale la pena”.
En esta Navidad, las yayacletas vuelven a rodar, llevando consigo la magia de las luces, los villancicos y la esperanza de que la solidaridad siga pedaleando hacia un futuro más inclusivo y humano. Los organizadores invitan a todos a unirse a este proyecto, ya sea como voluntarios o como participantes, para seguir dibujando sonrisas a pedales y creando recuerdos inolvidables.