El cuto volvió al Hospital de Tafalla tras la Rifa del 28 de febrero
Felisa Tiedra Iglesia ganó con el número 15915 y recibió el cuto despiezado en la Residencia Nuestra Señora de la Caridad
- El cuto volvió al Hospital de Tafalla
- Felisa Tiedra Iglesia ganó la Rifa del Cuto
- Una tradición desconocida para la agraciada
- El número 15915 quedó para el recuerdo
El cuto volvió al Hospital de Tafalla
Y como dice la tradición, “el cuto, volvió al Hospital”, y esta vez, sí que fue verdad. El sábado 28 de febrero, la Orden del Cuto Divino entregó la Rifa del Cuto en un acto que devolvió simbólicamente el cuto al conocido como Santo Hospital de Tafalla, nombre popular de la Residencia Nuestra Señora de la Caridad.
La entrega tuvo lugar en la propia residencia, donde se vivió un momento cargado de emoción y significado, cumpliendo con una de las tradiciones más singulares vinculadas a la ciudad del Cidacos.
Felisa Tiedra Iglesia ganó la Rifa del Cuto
La agraciada fue Felisa Tiedra Iglesia, moradora de la Residencia Nuestra Señora de la Caridad. Entre los diez boletos que llevaba, se encontraba el número 15915, que resultó premiado.
Felisa entregó el boleto al Gran Consejo, que a su vez le hizo entrega del cuto despiezado, tal y como marca la tradición. En el acto estuvo acompañada por sus familiares y por otros residentes del centro, que compartieron con ella este momento especial.
Una tradición desconocida para la agraciada
Se dio la circunstancia de que, a pesar de su relación con Tafalla —ya que su marido, Gumersindo, trabajó en el Bar Rafael en sus tiempos—, Felisa desconocía la existencia de la tradición de la rifa y, por supuesto, del simbólico regreso del cuto al hospital.
La sorpresa fue, por tanto, doble: por el premio y por descubrir una costumbre profundamente arraigada en la localidad.
El número 15915 quedó para el recuerdo
El número premiado quedó para el recuerdo en el Santo Hospital, mientras que las viandas viajarán hasta Pamplona, donde sus hijos, Mari Carmen, Ascensión y Óscar, darán buena cuenta de las mismas.
De esta forma, la tradición volvió a cumplirse y el cuto regresó, una vez más, al Hospital, cerrando un nuevo capítulo de una rifa que sigue muy viva en Tafalla.