Tudela

La casa de Iván Marín Peinado: un espectáculo navideño que transforma Tudela

Más de 25.000 LEDs iluminan su vivienda, creando un espectáculo que atrae a vecinos y visitantes

Cada Navidad, este tudelano y su familia transforma su hogar en un increíble show de luces sincronizadas con música, sorprendiendo año tras año a toda Tudela

Es Navidad. Las calles de Tudela empiezan a llenarse de luces y adornos, y el frío del invierno invita a pasear abrigado, disfrutando del ambiente festivo. En medio de esta atmósfera, un paseo rutinario hasta un conocido supermercado de la ciudad en la avenida Narangel se convierte en una experiencia especial. Allí, entre fachadas de viviendas, una destaca por romper con la monotonía: destellos luminosos sincronizados con canciones navideñas llenan el aire y captan la atención de quienes van a hacer la compra o simplemente pasan por la zona. Se trata de la casa de Iván Marín Peinado, un lugar donde la tecnología y el espíritu navideño se combinan para crear un espectáculo único que no deja a nadie indiferente.

Desde hace cuatro años, Iván, junto a su familia, transforma su hogar en un verdadero espectáculo visual. Todo comenzó con una idea inspirada en las grandes decoraciones navideñas de Estados Unidos que la familia veía en vídeos. “Siempre nos preguntábamos cómo lo harían”, comenta Iván, “y pensábamos que algún día lo intentaríamos”. Ese momento llegó cuando el Ayuntamiento de Tudela organizó un concurso de fachadas navideñas. Aunque la competición solo tuvo lugar una vez, fue el impulso necesario para convertir ese sueño en realidad.

El resultado de aquella primera prueba superó todas las expectativas. Desde entonces, la casa ha evolucionado cada año, incorporando más elementos, perfeccionando la técnica y aumentando el impacto visual. Actualmente, la decoración cuenta con unas 25.000 bombillas LED, todas ellas perfectamente sincronizadas con música, creando una experiencia mágica para los espectadores. Pero detrás de esta maravilla hay un trabajo enorme que mezcla creatividad, conocimiento técnico y muchas horas de dedicación.

El arte de iluminar

Iván, informático de profesión, explica que este proyecto no consiste simplemente en colocar luces y encenderlas. “No existe un kit que puedas comprar. Tienes que fabricar todos los elementos, desde los muñecos decorativos hasta los circuitos eléctricos. Después viene el trabajo de programación, soldadura y montaje. Es un reto, pero también una experiencia divertida que compartimos en familia”, detalla.

El proceso comienza meses antes de que las luces se enciendan. Durante el verano, Iván y su equipo —que incluye a sus hijos, también apasionados por la informática— empiezan a planificar las nuevas incorporaciones y a revisar el material del año anterior. “En los primeros años, simplemente añadíamos más elementos, pero ahora, como las dos fachadas están llenas, cambiamos algunas cosas por otras nuevas”, comenta. Este año, por ejemplo, han sustituido una pantalla por otra más grande, buscando siempre mantener un equilibrio entre espectáculo y buen gusto.

Además de la complejidad técnica, el proyecto también tiene un componente creativo. Cada canción que forma parte del repertorio requiere una programación específica para sincronizar las luces con la música. “No solo se trata de encender bombillas, sino de crear un espectáculo en el que las luces ‘bailen’ al ritmo de las canciones. Esto implica horas de trabajo delante del ordenador para programar cada secuencia”, explica Iván.

Un espectáculo interactivo

Una de las particularidades de esta casa es que no se limita a ser observada, sino que invita a la interacción. A través de un código QR situado en la valla, los visitantes pueden elegir qué canción quieren escuchar, dejar dedicatorias personalizadas o incluso jugar al clásico Simon Dice.

El funcionamiento es sencillo: al escanear el código, se accede a una página web donde se muestra una lista de canciones disponibles. Los visitantes pueden seleccionar su favorita, añadir un mensaje especial y esperar su turno en la cola virtual. “La casa reproduce la dedicatoria en audio antes de la canción, lo que hace que la experiencia sea aún más personal”, describe Iván.

El juego Simon Dice es otra de las atracciones que más sorprende a quienes se acercan. La casa se divide en cuatro secciones iluminadas, y los jugadores deben seguir las secuencias que indica el sistema pulsando los colores correspondientes en la web. “Es algo muy divertido, sobre todo para los niños y los jóvenes que disfrutan de la informática”, añade Iván, orgulloso del componente educativo que también tiene este proyecto.

La casa de Iván Marín en Tudela combina tecnología y espíritu navideño para crear un show de luces único

Un lugar para compartir emociones

La casa de Iván no solo es un espectáculo visual; también es un espacio que genera encuentros y emociones. Para Iván, uno de los mayores placeres es observar la reacción de la gente. “Me gusta salir y escuchar lo que comentan las personas que pasan. Las expresiones de asombro y admiración son la mejor recompensa a todo el esfuerzo que hay detrás”, señala.

La decoración se enciende cada día a las 18:30 y permanece activa hasta las 23:11, respetando el descanso de los vecinos. Aunque el sonido se apaga antes, las luces continúan brillando, creando un ambiente mágico en la noche tudelana. Iván recalca que siempre han sido muy cuidadosos con este aspecto: “Queremos que sea algo bonito y especial, no una molestia para nadie”.

Un mensaje de esperanza y alegría

En un tiempo en el que parece estar de moda criticar la Navidad, Iván defiende esta festividad como una oportunidad para unir a las personas y alegrar el ambiente invernal. “El invierno es oscuro y frío, y las luces navideñas aportan una calidez especial que anima a la gente a salir y disfrutar. Nuestro objetivo es compartir esa alegría”, afirma.

Para él, este proyecto no es solo una muestra de creatividad, sino también una manera de transmitir valores. “Es un ejemplo para mis hijos, para que vean que con esfuerzo y dedicación se pueden hacer cosas maravillosas”, concluye.

Un punto de referencia navideño

La casa de Iván Marín Peinado se ha convertido en un punto de referencia en Tudela durante las fiestas navideñas. Tanto vecinos como visitantes se acercan para disfrutar de este espectáculo único, que combina tecnología, música y un profundo amor por la Navidad.

Si tienes la oportunidad de pasar por allí, no te lo pierdas. Escoge una canción, deja una dedicatoria o simplemente contempla la magia que se esconde detrás de cada luz. Porque, como bien dice Iván, “la Navidad es para disfrutarla y compartirla”.