El cambio de hora vuelve al debate público en la antesala del horario de invierno

En la madrugada del sábado 25 al domingo 26 de octubre, los relojes deberán atrasarse una hora para dar comienzo al horario de invierno

La madrugada del sábado al domingo habrá que atrasar el reloj una hora en plena discusión sobre si mantener o eliminar esta medida

El cambio de hora de otoño 2025

Como cada año, con el final de octubre llega también el cambio de hora, una medida que regresa puntualmente y que vuelve a generar debate entre quienes defienden su utilidad y quienes consideran que debería eliminarse. En esta ocasión, el ajuste se producirá durante la madrugada del sábado 25 al domingo 26 de octubre, cuando los relojes deberán atrasarse una hora para dar comienzo al horario de invierno.

Esta práctica, que lleva aplicándose en Europa desde hace décadas, nació con el objetivo de aprovechar mejor la luz solar y reducir el consumo energético. Sin embargo, con el paso de los años su efectividad ha sido cuestionada y el debate se ha reavivado con fuerza en los últimos días.

Una madrugada con una hora más

El ajuste se llevará a cabo a las 03:00 horas de la madrugada (hora peninsular), momento en que los relojes deberán retrasarse hasta las 02:00 horas. De este modo, la jornada del domingo tendrá una duración de 25 horas, lo que permitirá disfrutar de una hora extra de descanso o de ocio.

Desde ese día, amanecerá antes y anochecerá también más pronto, marcando de manera simbólica la entrada definitiva en el otoño y el comienzo de los días más cortos del año.

Por qué se sigue aplicando

Aunque su objetivo inicial fue ahorrar energía, los estudios más recientes sostienen que el cambio horario apenas tiene impacto real en el consumo eléctrico. Aun así, la medida continúa vigente en toda la Unión Europea, amparada por la Directiva 2000/84/CE, que establece que el horario de verano termina el último domingo de octubre.

El Gobierno ha anunciado que volverá a plantear en Bruselas la posibilidad de suprimir el doble cambio horario a partir de 2026, con el argumento de que ya no responde a las necesidades actuales. Sin embargo, no existe aún un acuerdo entre los Estados miembros, por lo que el sistema se mantendrá al menos un año más.

El debate sobre su continuidad

Durante esta semana, el cambio de hora ha vuelto a ocupar titulares y conversaciones en todo el país. Mientras algunos defienden que ajustarse dos veces al año resulta innecesario y provoca desajustes en el ritmo biológico, otros subrayan que mantener la adaptación al ciclo solar ayuda a sincronizar mejor los horarios con la luz natural y evita pasar meses con amaneceres o atardeceres extremos.

El debate también ha llegado al plano político, con voces que consideran que el Gobierno utiliza la cuestión para distraer la atención de otros asuntos. Más allá de esa polémica, lo cierto es que la decisión de eliminar o conservar el cambio de hora sigue pendiente de un consenso europeo que no termina de concretarse.

Cómo puede afectar al día a día

Para la mayoría de la población, el cambio de hora apenas supone una molestia temporal. Sin embargo, en los primeros días pueden notarse ligeras alteraciones del sueño, cansancio o falta de concentración, especialmente entre quienes mantienen rutinas muy marcadas. Los expertos aconsejan ajustar los horarios de sueño y comidas de forma gradual y exponerse a la luz natural durante las mañanas para facilitar la adaptación.

En cualquier caso, esta madrugada servirá para recuperar una hora de descanso y dar la bienvenida al horario de invierno, una costumbre que, aunque cada vez más cuestionada, sigue marcando el ritmo estacional año tras año.


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