Antes del estallido del chupinazo, las mesas ya eran protagonistas. Desde primera hora de la mañana, cuadrillas, peñas, familias y grupos de amigos compartieron los tradicionales almuerzos que cada año marcan el verdadero comienzo de las Fiestas de Santa Ana.
Restaurantes, sociedades gastronómicas, peñas y establecimientos hosteleros acogieron cientos de encuentros en los que no faltaron los brindis, las conversaciones y las ganas de volver a vivir una de las semanas más esperadas del calendario tudelano.
Esta galería reúne algunas de las imágenes que dejó esa primera parte de la jornada, cuando la ciudad empezaba a teñirse de blanco y rojo antes de que miles de personas pusieran rumbo a la Plaza de los Fueros para asistir al lanzamiento del cohete.