El cohete fue solo el principio. Una vez estalló en el cielo de Tudela el esperado chupinazo, la ciudad se transformó por completo. El blanco y rojo se apoderó de cada rincón, y las calles se llenaron de alegría, abrazos y litros de fiesta.
Las peñas y cuadrillas tomaron las calles con sus cánticos, charangas y bailes, haciendo vibrar cada esquina de la ciudad. Los balcones se convirtieron en improvisadas duchas colectivas y la hostelería apenas dan abasto para atender a una marea humana que celebraba con fuerza el arranque de las fiestas de Santa Ana.
Las charangas marcaron el ritmo desde la plaza de los Fueros hasta las calles más estrechas del casco viejo, con jóvenes y mayores coreando al unísono cánticos habituales de las fiestas tudelanas, haciendo saltar a la multitud.
La climatología acompañó en este arranque festivo, con temperaturas agradables gracias al cierzo, que permitió disfrutar de cada momento sin el sofoco habitual del 24 de julio.
No te pierdas esta galería con imágenes del desbordante ambiente que se vivió por toda la ciudad tras el cohete: alegría desbordada, calles abarrotadas y el espíritu de Santa Ana en su máxima expresión.
Fotos de: David Preciado y Alberto Galdona
👉 Si aún no lo has visto, echa un vistazo a la primera parte de esta galería con fotos de los almuerzos, la previa y el estallido del cohete desde la Casa del Reloj.
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