Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 22 de enero de 2020
  • Actualizado 21:31

La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo

La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo

Esta frase del título, que nos traslada el historiador griego Plutarco, sobre Pompeya Sila, la mujer de Julio César, bien puede aplicarse a un caso reciente como es el de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín. Así, podríamos decir que la hermana y el cuñado del Rey no sólo deben ser honrados (que por otro lado ya se ha demostrado y probado que no lo han sido, a pesar de las múltiples prevaricaciones en el proceso), sino además parecerlo.

A la Casa Real se le pide tan sólo ejemplaridad y esta no parece ser capaz de darla. Alguien dirá que doña Cristina de Borbón no es ya Casa Real. No lo será a nivel nominal, porque hasta donde todos sabemos, no ha renunciado a su derecho a la sucesión al trono de España. Puede llegar a ser (la posibilidad existe) reina de España un día sin ser Casa Real. Fantaseemos con ello.

Las penas no han sido recibidas tanto con sorpresa, como con indignación. No ha habido sorpresa porque ya se esperaba que la falta de acusación por un lado, y las constantes prevaricaciones de la administración pública por otro, dejarán a la infanta prácticamente absuelta y al cuñado del actual rey con unos pocos años de cárcel. Este último no entrará en prisión de manera inmediata porque ha alegado que tiene arraigo en Suiza. Si en un futuro ustedes son juzgados, digan que tienen arraigo en Punta Cana o en Bahamas, a ver si les funciona.

Como siempre existen defensores, están los que mantienen como excusa la legalidad del proceso, en una especie de último intento de aplicar un falso silogismo de: si esto es legal, es que es justo. Pues bien, esta afirmación es falsa y no sólo eso, sino que deberían tener en cuenta que el pueblo español se está empoderando, y que ya no permite ciertos abusos de poder (y legales) que eran comunes por parte del antiguo rey. Tengan presente lo que decíamos al principio, que la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino además parecerlo, y por tanto, que la justicia que no entiende el pueblo, no es justicia, por muy legal que sea.

Unai Iriarte

Historiador