Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 24 de enero de 2020
  • Actualizado 03:16

Votar en Noviembre

Volver a llamar a votar “en Noviembre” no es un fracaso de la democracia española, como ha sugerido el periodista  Jorge Bustos en un programa televisivo de Política Pop, sino un fracaso de los actuales partidos políticos y de sus dirigentes. También los periodistas (sobre todo los de medios públicos) son responsables de esta situación, incapaces de llevar adelante un debate en el  que la opinión pública reflexione de verdad sobre cuáles son las causas de la actual REALIDAD POLÍTICA. Por mi parte, voy a exponer dos (y un anexo) que me parecen fundamentales: 

La primera  es el hecho de que los ciudadanos no puedan votar a las personas directamente, es decir, ELEGIR DENTRO DE LAS LISTAS a las personas que postulan los partidos políticos. Así que TODOS los partidos políticos se han convertido en un CHIRINGUITO  que se IMPONE TOTALITARIAMENTE a sus creyentes, y estos no tienen la posibilidad de negar el voto a los demostradamente incapaces.

La segunda causa proviene del  CONTROL del IMAGINARIO en la “izquierda” por parte del PARTIDO COMUNISTA, a través de la imposición intelectual  de su perspectiva  ideológico en las sociológicas  facultades de “CIENCIAS (?) HUMANAS”.  Durante cuarenta años se han dedicado a DENOSTAR Y DENIGRAR el actual régimen democrático, ninguneándolo y  declarándolo,  DESDE SU SUPREMACISMO IDEOLÓGICO,  democráticamente  “IMPURO”, porque lo que fue la Purísima Concepción para estos gurús fue la Sagrada República que estuvieron a punto de controlar. Pero la REALIDAD histórica OBJETIVA es muy otra.

La REALIDAD es que:

1. Los españoles (casi todos, y a diferentes niveles)  realizaron una verdadera REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA en España, entre 1975 y 1978. Una Revolución mucho más importante para nosotros que la Revolución Francesa (que nos trajo una invasión que supuso  un “shock externo” que nos ha durado hasta 1975) y, desde luego, que la Rusa, ese GLORIFICADO GOLPE antidemocrático del fascismo de “izquierda” contra la Democracia que ha significado una miseria política mundial que llega hasta nuestros días.

 2. La Revolución Democrática Española de 1975/1978 trajo la ÚNICA Constitución realmente Democrática y consensuada por todos a nuestro país, porque todas las anteriores fueron “liberales”, es decir partidistas.  Y permitió otra cosa muy importante, que debería ser motivo de orgullo y reflexión política, pero que también es objeto de ninguneo por los necios: El Estado Autonómico, odiado por los decimonónicos nacionalistas de todo tipo, “españoles”, “vascos”, “catalanes” o “lagarteranos”, pero que es la más brillante aportación española a la política desde la creación del Imperio Español.

A través del Estado Autonómico, España crea un sistema de administración territorial que yo defino como NEO FORAL.  La idea de esta definición surgió  gracias a una reflexión del escritor J.M. de Prada en NAtv  y de la carta que otro escritor, Javier Cercas, escribió en “el País” contra la “neo república” del nefasto Pablo Iglesias Turión, el Caudillo de Podemos o como se llame esa marca blanca del PCE ahora,  que en sus Sueños Megalómanos se veía “sensatamente” como su presidente y “haciendo historia”.  Es decir, en el fondo, Cercas escribe contra  la ideología “republicana y “federal” adquirida por la “izquierda” decimonónica y “liberal” como “vanguardista” en la época del positivismo racionalista, y que siguen pretendiendo IMPONER  a “este país” (no me refiero a Navarra, claro, que es otro país, aunque también) el PSOE, los supremacistas “guay” nacional periféricos y el PCE.

La característica del Estado de las Autonomías español  es que entronca con la TRADICIÓN  española de los fueros territoriales (como los vascos, el Fuero del Estado de Navarra es otra cosa) otorgados por un Poder político en determinadas circunstancias. Es decir, entronca con lo que pudo haber sido el desarrollo natural de la política territorial  en España si el Imperio Español no hubiera sufrido el ASALTO “liberal” de 1808. Las actuales comunidades autónomas tienen distintas “foralidades”, como función de la cercanía democrática en la toma de decisiones locales y como PROTECCIÓN de su diversidad, entendida esta  como riqueza común, pero esta vez  esos “fueros” no son “otorgados por reyes o señores”, sino que son adquiridos como RECONOCIMIENTO DE ESA DIVERSIDAD desde la soberanía popular democrática.  Para los que están cegados por los credos teóricos de los teóricos de las “ciencias políticas y sociales” al uso, esto les parecerá que no es parte de su Catecismo Político ”Científico” positivista, pero a mí me parece que este sistema se adapta como un guante a nuestra realidad histórica, y me parecen detestables  los intentos de despreciar y denigrar  lo que resulta una creación política genuina y brillante, completamente adecuada a nuestra realidad profunda, que surge como fruto de la necesidad política verdadera, y que se ha intentado torpedear constantemente tanto  por los nacionalistas “periféricos” y sus aliados “federalistas” como por el nacionalismo centralista, como vemos ahora en Vox o Ciudadanos. En España se suele despreciar todo lo que no está en los diversos catecismos y surge de la necesidad.  Y, como a ESE país aún no le ha llegado el concepto de Sociedad Inteligente (y al nuestro, Navarra,  tampoco, no nos creamos más listos: si fuéramos una Sociedad Inteligente  ya tendríamos un Gobierno PSN-UPN gobernando para el Segundo Estado de Bienestar, de acuerdo con los resultados electorales) pero en lugar de analizar desde la INTELIGENCIA y la EXPERIENCIA el sistema para mejorarlo, ponerlo a punto y PREPARARLO para lo que se nos viene encima nos dedicamos a promover algo que no tiene NADA que ver con nuestra historia como es el “federalismo  polinazional republicano” de la actual “izquierda de izquierdas” obsoleta que tenemos que sufrir.

En fin. Vayamos al anexo. Es lo siguiente: ¿No les parece increíble en nuestro sistema democrático de REPRESENTACIÓN que los VOTOS en blanco, que son tan conscientes como los otros y una ELECCIÓN LEGAL POSIBLE, no se recojan en ESCAÑOS EN BLANCO que tengan el mismo valor que los otorgados a los partidos?  Si un escaño es  un voto, un escaño en blanco debe ser un voto parlamentario en blanco. Nos podríamos encontrar con que unos cuantos escaños en blanco OBLIGARAN a los partidos de una vez a llegar a los pactos necesarios para alcanzar la mayoría (que sería la misma que sin esos escaños en blanco, lógicamente, escaños que deberían SIEMPRE contabilizarse como ABSTENCIÓN durante toda la legislatura).

¿Algún abogado dispuesto a llevar ante el  Supremo al Parlamento por prevaricar o lo que sea  al NEGAR Y EXCLUIR de la representatividad política a unos ciudadanos que tienen derecho a que sus votos se representen en el Congreso como ESCAÑOS VACÍOS?