Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 28 de marzo de 2020
  • Actualizado 22:00

Tiempos de incertidumbre

Tiempos de incertidumbre

Después de una larga inestabilidad política, estamos en un tiempo de consenso y de sosiego. En las sociedades donde se vive mejor, son sociedades aburridas, donde se vive lejos del continuo sobresalto propio de las sociedades inestables. En las sociedades aburridas, las instituciones funcionan en lo fundamental, en todas partes se producen disfunciones en el funcionamiento ordinario, propiciadas por la imperfección humana y  la aparición de nuevas situaciones no previstas por la legislación. En sociedades aburridas, existe un amplio consenso en respetar las leyes y se procura la búsqueda de lo mejor para todo el mundo, que produce un buen estado del bienestar.

Unas sociedades aburridas son fruto de muchos años de esfuerzos, de consensos, de sentido realista de la vida, de no pedir un cielo en la tierra, de reconocer que los humanos unas veces actuamos bien y otras mal, donde se recompensa el esfuerzo y se penalizan las acciones delictivas. Porque cuando no cumplimos con las leyes deberemos de pagar con lo que dicten las normas.

"Necesitamos ciudadanos maduros y emplear nuestro tiempo en acciones sociales"

 

Necesitamos ciudadanos maduros donde no se esté siempre exigiendo derechos (sujetos portadores de derechos) sino empleando parte de nuestro tiempo en acciones sociales (responsabilidad social gratuita).

Estamos en una nueva situación política donde hay necesidad de pactar entre distintos, cuestión clave en toda democracia. Pero la verdad es que estamos lejos del escenario ideal para avanzar. Hoy tenemos dos elementos distorsionadores que rompen los consensos básicos que posibilitaron un desarrollo espectacular desde la Transición. Los Separatismos, que pretenden mejor a los suyos sin ninguna solidaridad con el resto,

y ahora también los Populistas, que con un análisis erróneo de la sociedad, sólo se quedan en el primer momento de denuncia de lo que no funciona, ofreciendo soluciones irreales que, de aplicarse, llevarían un mayor dolor para la mayoría de la población.

Ricardo  Guelbenzu

Bodeguero