Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 23 de noviembre de 2020
  • Actualizado 17:15

El siempre presunto Rey felón

El siempre presunto Rey felón

Los Borbones, con sus intermitentes reinados en España, han sido más que problemáticos.

Ni en monarquías absolutas, ni en dictaduras, ni en monarquías parlamentarias han sabido mantener la Corona, máxima institución del Estado, limpia de corrupción.

En tiempos que ya podemos considerar modernos, María Cristina de Borbón, reina consorte de Fernando VII ya fue expulsada por ladrona en 1854.

La hija de María Cristina de Borbón, Isabel II, tuvo que exiliarse, además de por motivos revolucionarios, por el robo de unas alhajas de la Corona, a espaldas de todos ya que fue denunciada por su ministro de Hacienda Laureano Figuerola.

Valle-Inclán escribía sobre Alfonso XIII “Los españoles han echado al último Borbón, no por Rey sino por ladrón”. Se estima que sacó de España una cantidad de lo que hoy serían unos 75 millones de euros. 

Hoy, nuestro Rey emérito, Juan Carlos I, debería ser investigado por no declarar el dinero obtenido de unas comisiones del AVE a La Meca. No estoy hablando de que esas comisiones vienen de sus trabajos cuando era rey, hablo de los años posteriores a su abdicación en 2014. Pero en este caso, la inviolabilidad del rey, parece ser perpetua.

Hay tres comisiones, de 100 millones de dólares, 120 millones de euros y 98 millones de euros, y en el que participan Corinna Larsen y Shahpari Zanganeh.

La fortuna del emérito se cree que es de alrededor de 1800 millones de €, un dinero difícilmente acumulado con su salario como Rey de España.

Estos hechos son objetivos, pero voy a ser generosos, creo que “el campechano”, según gente cercana a él, lo merece. En todos los sistemas democráticos se reconoce  la inmunidad del jefe del Estado respecto de los actos relacionados con las actividades propias de su cargo, pero nunca se puede extender a aquellas conductas que nada tienen que ver con las funciones que desempeña en su condición de Jefe del Estado y titular de la Corona.

Y este caso viene oliendo muy mal. Muy mal, porque su hijo Felipe VI, después de descubrirse todo el entramado de la fundación Lucum, ha renunciado a su futura herencia. ¿Hay algo más deshonroso para un padre, que un hijo reniegue de la herencia del padre? Además, el jefe del Estado ha tomado la decisión de que el Rey emérito deje de percibir la asignación que tiene fijada en los Presupuestos de la Casa del Rey y que ascendía a los 194.232 euros anuales.

Y ahora nos vamos a nuestra Constitución y su interpretación por los letrados del Congreso. “Las prerrogativas de inviolabilidad y no sujeción a responsabilidad, consagradas en el artículo 56.3 de la Constitución, son absolutas, abarcan la totalidad del periodo en que se ejerce la Jefatura del Estado y tienen efectos jurídicos permanentes".

¿Hay algo más antidemocrático que esta interpretación? Bueno sí, la Monarquía como institución. Pero que la inviolabilidad y sus efectos jurídicos sean permanentes atenta contra la misma esencia de la democracia. Dudo mucho que Felipe VI tenga en sus próximos discursos esa frase tan manida de “todos somos iguales ante la ley”, porque es evidente que no lo somos. 

Vergüenza  y manteniendo de un statu quo alejado de la realidad social. ¿Por qué no me extraña la actitud del PSOE votando en contra de una investigación al Rey emérito? Y no por ser un partido republicano, sino por ser de justicia. ¿Qué autoridad moral puede tener un rey, o el hijo de un rey,  que evade el dinero de su país para evitar pagar impuestos, y pedir sacrificios al resto de españoles? Nadie le pide que se vaya, ni que se exilie a la República Dominicana, simplemente pague lo que le corresponde como ciudadano español. Nada más, ni nada menos.