Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 23 de enero de 2021
  • Actualizado 03:15

Residencias y nuestros mayores

Residencias y nuestros mayores

Solidaridad mecánica y solidaridad orgánica son conceptos relacionados con la división del trabajo en las sociedades antiguas y modernas.

La solidaridad mecánica es aquella que se produce en sociedades con poca o ninguna división en el trabajo, en las cuales las funciones suelen ser las mismas para todas las personas, independientemente de su estado o condición social. Como tal, es el tipo de solidaridad más primitiva (contextos rurales y familiares). Se basa en un sentimiento de unión, producto del sentido de igualdad entre los individuos.

La solidaridad orgánica es aquella que se produce en sociedades que presentan en las sociedades modernas. Los individuos se especializan en distintas tareas y conocimientos, lo cual genera una red de interdependencias entre ellos. En este sentido, la solidaridad orgánica establece un sistema de relaciones funcionales, donde los vínculos de cooperación entre los individuos se producen con base en los conocimientos y las soluciones que cada cual pueda aportar para las necesidades del otro. 

Como teoría no está mal. Pero, ¿qué tiene que ver esto con las residencias de ancianos? Lo intento explicar. ¿Qué ocurre cuando una sociedad, como la española, no se dota ni de una solidaridad mecánica ni orgánica? ¿Qué ocurre cuando, yo trabajador, delego en otras instituciones, como el Estado, el cuidado experto y especializado de mis ancestros? ¿Qué ocurre cuando se paga por un cuidado experto en una solidaridad orgánica y te encuentras con puertas cerradas en los hospitales? ¿Qué ocurre cuando se envían procedimientos vía email para que los ancianos no sean llevados a hospitales y mueran sedados en las residencias? ¿Se están priorizando recursos? Si, se están priorizando. Y no sólo en España. Países tan occidentalizados, en este caso no es un plus, como Suecia, Italia, Francia y Alemania, según reportes de periodistas, han llegado a la misma situación.

Y yo, ni defensor ni detractor de las residencias…pienso, ¿por qué hemos llegado a esta situación? Evidentemente, falta de inversiones y recortes sociales en sociedades envejecidas como la europea. Se privatiza la gestión de hospitales y residencias, como si el sistema público fuera un “manirroto”, siendo que  se ha demostrado que no lo es. ¡Y nos llevamos las manos a la cabeza escandalizados cuando leemos cifras de 17000 ancianos fallecidos en nuestras residencias por la COVID19! Hace falta ser cínicos…Nos hemos creído toda la patraña del sistema neoliberal. ¿No deberían haber sido las mismas residencias, con su gestión privada, la que busque recursos para sus trabajadores y evitar el contagio? Bueno… no soy yo el que busque responsables.

Pero hemos ido más allá del maltrato al anciano,  que según la definición tomada de la O.M.S. es "un solo, o repetido acto, o falta de acción apropiada, ocurriendo dentro de cualquier relación donde hay una expectativa de confianza, que causa daño o angustia a una persona mayor". ¿Es poca expectativa de confianza el dejar a tus padres o abuelos en manos de otras instituciones?

Han muerto por acción u omisión. ¿Estamos ante un genocidio de ancianos? Yo creo que sí.

Y como es normal en este país, esos 17000 muertos van de boca en boca, de escusa en escusa, de gobierno a gobierno, de twit a twit, como si nadie fuera responsable de esta situación. Y sabemos que todos, absolutamente todos, por acción u omisión somos responsables de esta situación. De no levantar la voz cuando se recortan presupuestos. Cuando nos autoengañamos pensando que una gestión privada nos ahorra costes. Falso, en una gestión privada, alguien se lleva el beneficio, y no es el anciano. 

Perdonad por tantas preguntas sin responder.