Plaza Nueva

  • Diario Digital | domingo, 12 de julio de 2020
  • Actualizado 22:14

Vacaciones fuera del mar

Vacaciones fuera del mar

También es mala suerte que le toque a uno la revisión de la hipoteca en pleno verano y tal y como está el dichoso euribor no quede más remedio que contribuir a la estadística de aquellos que no pueden disfrutar de las tan esperadas vacaciones de verano.

Teniendo en cuenta que los hijos van creciendo y que pueden impedirte disfrutar del veraneo de moda, más que el mal tiempo que ha reinado hasta la fecha, la imposibilidad de hallar un alojamiento acorde con la nueva cuota hipotecaria, los enormes atascos habidos en la ruta elegida, me cuenta un paisano que optó por probar, aunque sea por una sola vez, acudir al pueblo que le vió crecer y vivir, una breve pero intensa infancia, cuando ésta era mas rural que la de ahora.

Ni corto ni perezoso, por imperativo paterno filial y económico, acudió a dicho destino. Pasados los primeros días, que fueron como en cualquier otro de acoplamiento, se topó - hasta ahora sin saberlo- con lo que buscaba en la agencia de viajes a la que siempre acudía en el pasado, sol, no muy alejado de su domicilio, lugar tranquilo y a la vez idóneo para excluir el aburrimiento y entretenimiento abundante para los hijos y con ello evitar la incompatibilidad de veranear padres con hijos en plena ebullición de adolescencia.

No sé, si quizás por el azar, quizás, quien sabe, si por el destino, lo cierto es, que lo que comenzó pareciendo una tragedia familiar por no disfrutar de las merecidas vacaciones por engrosar la estadística de aquellos, cada vez mas, se dice que no les es posible por culpa del euribor dichoso, al final resultaron, tanto a mi querido amigo y paisano, como a su cónyuge y sus adolescentes hijos las mejores vacaciones de su vida, y me confiesa, que haciendo balance económico, el presupuesto inicial le quedó con superávit, incluso para adquirir los regalos que entregó en la despedida, que con la nostalgia que recobró y los recuerdos que se llevan todos, dicen, como en sanfermines, ya falta menos para las vacaciones sin mar del año que viene. Siempre quedará Ablitas, al menos para él y su familia, para abstraerse de los que el euribor se lo impide. Felices vacaciones.


Pedro J. Soto Santos