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  • Diario Digital | sábado, 28 de noviembre de 2020
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Sin Casa de Cultura y lastrados por la deuda

Sin Casa de Cultura y lastrados por la deuda

Dada la mala situación de las finanzas municipales a la que nos había conducido la gestión de Luis Casado, el gobierno municipal de UPN se vió obligado por el gobierno foral, en mayo de 2010, a implantar un duro Plan de Saneamiento en el que se comprometiera a aumentar impuestos y reducir gastos, como mínimo hasta 2015.



Una de las razones por las que los socialistas votamos en contra de ese Plan fue la de que, contra toda lógica de ahorro, UPN seguía apostando por el costoso proyecto de la Casa de Cultura, de 12 millones, que deberíamos pagar en su totalidad los tudelanos, sin que se asegurase una fuerte subvención del Gobierno de Navarra, que debería haber sido de 9 millones (el 75%), el mismo porcentaje con que la Hacienda Foral había financiado otras casas de cultura. ¿Por qué la Casa de Cultura de Tudela iba a ser la única que no contase con subvención del Gobierno de Navarra?



Hubo una segunda razón, todavía más decisiva, para oponernos a que el Ayuntamiento siguiera adelante con la Casa de Cultura, y fue que no contaba con ningún Plan de Viabilidad que asegurase que, una vez construida y pagada con dinero público, fuera municipal o foral, pudiésemos costear luego su funcionamiento. Si a duras penas podemos mantener las actuales instalaciones culturales, que tantos recortes han sufrido, ¿no existe un evidente riesgo de que, una vez construida, no podamos abrir sus puertas?



En diciembre de 2010 volvimos a defender esta postura, tanto en la moción que presentamos sobre este tema como en el debate de los presupuestos de 2011, en el que se incluyeron de nuevo 6 millones de gasto para la Casa de Cultura. La respuesta de UPN consistió en descalificar la posición socialista con razones peregrinas. Su argumento final fue que debían seguir adelante porque lo prometieron en su programa electoral. Sin embargo, tres meses después, en marzo de 2011, a dos meses de las elecciones municipales, se desdijeron de lo anterior y paralizaron el proyecto, para que fuese la siguiente Corporación la que decidiera qué hacer.



El cambio de postura de UPN se debió, claro está, al elevado riesgo electoral y económico que suponía su empecinamiento. Por una parte, el PP también era partidario de posponer la obra y, por otra, el Interventor ya había avisado, en relación con la ejecución presupuestaria de 2011, que "en la tesorería municipal se dispone de recursos suficientes para atender los pagos que se generen por la ejecución de los remanentes… siempre que durante 2011 no sean necesarios para la Casa de Cultura“



Después de las elecciones municipales Luis Casado ya no pudo seguir adelante con el proyecto, porque UPN se quedó en minoría en este tema y porque la economía municipal se siguió agravando. El año electoral de 2011, con el PP dirigiendo la hacienda municipal desde junio, acabó con un déficit de 1,8 millones € y una deuda de 42 millones € (137% con respecto a ingresos).



Pero el problema de la Casa de Cultura no acabó ahí porque, aunque se había pospuesto sine die su construcción, quedaba por delante hacer frente a la devolución del préstamo de 12 millones (no era una subvención) que nos hizo el Gobierno de Navarra. Un préstamo a 20 años, con 4 de carencia, que debía haberse empezado a devolver en 2011, hasta 2026, a razón de 750.000 € por año. Pero era un año electoral, y el recorte de gastos que imponía el plan de ajuste hubiera tenido que ser en ese caso bastante mayor. De ahí que el Gobierno Foral concediese al Ayuntamiento 3 años más de carencia, de modo que empezase a devolverse el préstamo en 2014.



En eso estamos ahora, en que toca empezar a devolver, durante 16 años, un préstamo de una obra que no se ha hecho, y que obligará al Ayuntamiento a hacer más recortes, empobreciendo todavía más la ciudad de Tudela. Nos hemos quedado sin Casa de Cultura, pero endeudados hasta las cejas.



Por mucho que digan UPN y PP, esa Casa de Cultura no se va a hacer, ni se debe hacer, al menos tal como está proyectada ahora. Porque no hay dinero, ni lo habrá en muchos años, ni para construirla primero ni para mantenerla después. Sería un despropósito más que añadir en la gestión de UPN y ahora PP, que tanto tiempo y dinero nos han hecho perder. Lo que debe hacerse es aprender de los errores y cambiar de estrategia en relación con los equipamientos de la ciudad, de modo que sean más baratos, polivalentes y sostenibles. Es lo que los socialistas venimos defendiendo una y otra vez, y lo que seguiremos proponiendo.