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  • Diario Digital | miércoles, 19 de febrero de 2020
  • Actualizado 18:23

Si no cambiamos de rumbo acabaremos pronto allá donde nos dirigimos

Si no cambiamos de rumbo acabaremos pronto allá donde nos dirigimos

El título no es mío, pero cualquiera puede suscribirlo porque está cargado de coherencia lógica. Es el título del último informe de la Agencia Internacional de la Energía referido al estado mundial de la energía en el año 2011 y fechado este mismo miércoles, 9 de noviembre.

La conclusión es contundente: los cinco próximos años decidirán si el calentamiento global puede amortiguarse y mantenerse bajo control, o bien descontrolarse hasta niveles “irreversibles” con consecuencias potencialmente catastróficas.

Y no proviene de una ong ambientalista o alguno de esos grupos de “ecologistas furibundos” (Inciso: ¡qué pocas veces se utiliza el adjetivo furibundo para referirse a agentes contaminantes, como las centrales de ciclo combinado de Castejón o el modelo de movilidad fomentado e impulsado por los sucesivos gobiernos de este país! Fin del inciso). La Agencia Internacional de la Energía depende de la OCDE, y se encarga de supervisar las políticas energéticas de los países miembros, entre los que lógicamente figura España.

Cuatro datos y algunas referencias a ámbitos cercanos:

-las subvenciones que fomentan el derroche de combustibles fósiles superaron en 2010 los 400.000 millones de dólares. En esta cifra se incluyen por ejemplo las ayudas a la minería del carbón, las autorizaciones y ayudas a las centrales térmicas de ciclo combinado de Castejón, causantes en Navarra del 55% de todas las emisiones de CO2, o los sucesivos planes Renove destinados a incrementar el parque automovilístico, con las correspondientes ampliaciones del viario, mayor ocupación territorial humana y menor espacio para sumideros de CO2, los bosques.

-Entre 1990 y 2004 (datos del IPCC) España ha incrementado sus emisiones de CO2 un 45,61%, cuando la UE le había concedido un aumento máximo del 15% hasta el año 2012. En Navarra, según esos mismos datos, las emisiones han aumentado en el mismo periodo un 48,89%.

-De no aplicarse medidas severas de aquí al año 2017, en los próximos 5 años se generarán todas las emisiones permitidas hasta el año 2035 para no aumentar la temperatura más de 2 grados, el escenario 450, que permitiría revertir a largo plazo las consecuencias del efecto invernadero. Dicho de otra manera, de seguir el camino actual durante los próximos 5 años el aumento de la temperatura será de 6 grados o mayor, y las consecuencias catastróficas. Y cabe recordar de nuevo que las emisiones de gases de efecto invernadero en Navarra han aumentado un 72% entre 1990 y 2008 (datos de Gobierno de Navarra).

-por cada euro no gastado antes de 2020 (no queda tanto) en la reforma hacia la sostenibilidad del sector eléctrico será necesario gastar 4,3 USD más tras 2020 a fin de compensar el aumento de las emisiones.

A la vista de estos datos cabría pensar que la mitigación del efecto invernadero y las consiguientes políticas de reducción de las emisiones de gases que producen dicho fenómeno deberían figurar en primer plano de todos los programas electorales para el ya cercano 20N. ¿Y qué nos encontramos? Discursos que insisten en la vuelta a la senda del crecimiento -el mismo crecimiento que nos ha puesto en esta situación-, mensajes de rebaja de la imposición fiscal, donde por supuesto no entra la posibilidad de gravar las actividades contaminantes o causantes del efecto invernadero...

Por eso -y por otros muchos motivos- estoy en Equo, porque es necesario reformar la economía hacia la sostenibilidad, porque es posible crear empleo en los denominados “sectores verdes”, es posible un urbanismo y una movilidad que respeten la diversidad del territorio (incluidos los espacios necesarios para la vida de otras especies animales y vegetales), y -en el ámbito que centra este escrito- es posible y urgentemente necesario optar por una política energética basada en fuentes renovables y de baja emisión de gases de efecto invernadero. ¿O estamos condenados a vivir un porcentaje cada vez mayor de nuestras vidas en atascos o calles donde ni se puede respirar ni escuchar otra cosa que los motores?

Juan Carlos Berasategui Martínez

Candidato al Senado por EQUO