Plaza Nueva

  • Diario Digital | martes, 01 de diciembre de 2020
  • Actualizado 22:58

Por una Mancomunidad de Residuos democrática en sus órganos de gestión

Por una Mancomunidad de Residuos democrática en sus órganos de gestión

Llevamos poco tiempo como concejales (apenas unos meses), pero desde que tomamos posesión de nuestros cargos públicos entendemos mejor uno de los lemas de los indignados: “QUE NO, QUE NO, QUE NO NOS REPRESENTAN”. Y aunque parezca una paradoja esta proclama desde quienes tenemos el honor de representar a cientos de ciudadanos, la realidad es que necesitamos urgentemente profundizar en la democracia, hacerla más participativa, justa y real.

Podemos hablar en este caso (y seguro que hay muchos como éste y otros más graves incluso) de la Mancomunidad de Residuos de La Ribera. Unas semanas atrás, los vocales de la misma (concejales de pueblos riberos) tomamos posesión de nuestro cargo en dicho organismo. Como es lógico, en la Mancomunidad estamos todos los partidos políticos con representación en nuestros ayuntamientos: UPN, PSN, I-E, PP y candidaturas independientes. Hasta aquí todo parece justo y democrático. El problema es que dichos vocales sólo se reúnen dos veces al año y para la gestión de la Mancomunidad se establecen dos órganos: la Comisión Permanente de la Mancomunidad y el Consejo de Administración Serinsa (que es una empresa pública ubicada dentro de la Mancomunidad). Estos dos órganos están compuestos por vocales de la Mancomunidad, pero no de manera proporcional, son elegidos, al igual que el presidente y el vicepresidente.

Esto supone un atropello a la democracia, o al menos a las minorías. En la Mancomunidad estamos 28 vocales, 12 de los cuales conforman la Comisión Permanente y 9 el Consejo de Administración de Serinsa (que a su vez están en la Comisión Permanente). ¿Por qué razón en estos dos órganos no se guarda la proporcionalidad de los partidos según los vocales que cada uno tiene en la Mancomunidad? Para nada discutimos que la presidencia recaiga en UPN, ya que es el partido mayoritario pero en la Comisión Permanente (12 miembros) hay 10 de UPN, uno del PP y un independiente. En el Consejo de Administración de Serinsa (9 miembros) son 8 de UPN y uno del PP. ¿Esto es democrático? Por supuesto que no lo es; sin embargo es legal, ya que los estatutos lo permiten. ¿Por qué no modificamos entonces los estatutos para guardar esa proporcionalidad, como ocurre en las comisiones de los ayuntamientos con respecto a los plenos? Está claro, porque no les interesa a los partidos mayoritarios, que son los que tienen la sartén por el mango para poder modificarlos. Es algo parecido a la ley electoral, que todos sabemos que es tremendamente injusta para partidos pequeños de ámbito estatal, sobre todo IU, pero los mayoritarios no quieren modificarla, ya que les viene de perlas. Por cierto, esta modificación es también reivindicada por los indignados.



Así pues, miles de vecinos de La Ribera no estamos representados en los órganos que gestionan la Mancomunidad. Pero eso no preocupa en absoluto a UPN y PP, ya que se comen ellos todo el pastel, que también hay de eso, puesto que los miembros de la Comisión Permanente cobran por asistencia a las reuniones. Pero más grave que la cuestión económica nos parece el que los partidos de oposición no podamos fiscalizar las gestiones que se hacen en los dos órganos, ya que se nos niegan la entrada a ambos. La democracia no es el rodillo de la mayoría, las mayorías están legitimadas para gobernar pero tiene que haber simultáneamente un respeto escrupuloso a las minorías. Nosotros, además, entendemos que la democracia no sólo es votar, sino participar. No podemos aspirar a profundizar en la democracia mediante la participación ciudadana, cuando ni siquiera los representantes legales minoritarios podemos hacerlo en algunas instancias, como es este caso.

Estos repartos de poder son tan escandalosos que ni siquiera se guardan las formas. Como ejemplo; los que se propusieron como candidatos a la presidencia no tuvieron la cortesía (decencia, podríamos llamar) de presentarse y hacer una breve exposición de los motivos por el solicitaban nuestro voto. ¿Se imaginan que algún candidato a elecciones no expusiera nada y simplemente se presentara como candidato? Ante esto, se dio una única excepción, la de la candidatura independiente UPSC-KHBS de Castejón, que sí expuso la política que pretendía realizar si salía elegido Presidente. El truco está en que UPN y PP sabían el resultado de la votación, por lo que presentaron a sus candidatos que salieron elegidos Presidente y Vicepresidente de la Mancomunidad sin ningún problema y sin tener que prometer algo o explicar por dónde van a ir los tiros.



Ante las quejas de algunos vocales sobre estos temas, el ya elegido Vicepresidente, Sr. Antonio Sola (de UPN de Fustiñana) manifestó que le diéramos cien días de prueba, para que podamos valorar según dijo “si somos de rodillo o no”. Pero nosotros hemos decidido que no le vamos a conceder ese plazo, que ya han demostrado como les gusta gestionar los organismos públicos. Esto es, sin representación de las diferentes ideologías, propiciando el oscurantismo debido a la falta de fiscalización por la oposición y aprovechando su situación mayoritaria para repartir los beneficios económicos entre los suyos (ya que como el mismo contestó al representante de Castejón: “si tú estuvieras en mi lugar harías lo mismo”). ¿Acaso además de Vicepresidente el Sr. Sola es adivino? No es de recibo que un cargo público haga manifestaciones de esa índole. Si un día alguien de otro partido es Presidente en la Mancomunidad, el Sr., Sola y el resto podremos libremente manifestar si nos parece que su gestión es adecuada o no, pero ahora mismo son UPN y PP quienes deberían estar sometidos a examen, ya que ellos son quienes dirigen la Mancomunidad.

Por nosotros no quedarán así las cosas. Pondremos todo nuestro empeño en modificar los estatutos como primera medida contra este absurdo; porque aspiramos a dar pequeños pasos como éste, que conviertan en una democracia real, lo que hoy en día se entiende socialmente como una oligarquía. Esa democracia necesita que el ámbito de lo público sea bien común, de todos los ciudadanos. Eso es lo público y no un recurso pagado por todos/as del que puede aprovecharse el político de turno, aunque haya salido ganador en las elecciones.



Mari Luz Planillo Vicente Y Patxi Reparaz

Vocales de la Mancomunidad y concejales de

CIC (Cascante) e izquierda-ezkerra (Tudela) respectivamente