Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 26 de febrero de 2021
  • Actualizado 11:01

Lo tenemos duro

Lo tenemos duro

Las subidas del precio del petróleo, del dinero, dificultan aún más la salida de la crisis. En España particulares y empresas estamos muy endeudados. En un principio se dijo que aquí no pasaba nada y se ha mantenido enchufado a parte del sistema financiero al cordón umbilical del presupuesto público.



La verdad es siempre incomoda, y en este país, muchos nunca podrán devolver sus deudas. Al hacer las cosas a medias, después del ajuste, el endeudamiento de los sectores productivos apenas se ha reducido un 3%, hasta los 985.000 millones de euros.



Las inmobiliarias, todavía adeudan 315.000 millones € (sin contar la construcción), casi lo mismo que hace dos años, y nada indica que puedan devolver sus deudas salvo con otro nuevo boom del ladrillo, que hoy no parece posible. Es más, si llegara una nueva primavera del ladrillo, los beneficios del encarecimiento del suelo y de la vivienda, los aprovecharían los que van a comprar a precio de orillo las antiguas cajas, hoy reconvertidas en bancos.



En el sector público, según los expertos, España necesitaría tener un superávit primario durante cinco años equivalente al 6% del PIB (sin contar el pago de intereses) sólo para estabilizar su nivel de deuda. Parece que es un diferencial muy elevado, si se tiene en cuenta que el punto de partida es un -6,6% de déficit.



Los planes de rescate soberanos de la UE y el FMI, están fracasando. Los duros ajustes recortan el gasto y suben drásticamente impuestos. Los inversores desconfían de la capacidad para devolver la deuda, en cuantía y en plazo. Hoy se habla de la posibilidad de quiebra de Grecia, Irlanda y Portugal, con la rentabilidad del bono griego al 13%, de los bonos irlandeses al 9%, y los portugueses por encima del 8%, no salen las cuentas, con un crecimiento económico muy débil, tendrá que haber una quita de la deuda.



Nuestros acreedores mayoritarios son los bancos alemanes y franceses, que en caso de impago (por su elevada cuantía) afectaría incluso a la propia estabilidad del euro, eso quizás nos salve. Necesitamos renegociar ingentes cantidades de dinero que tendrán que seguir prestándonos los mercados de manera escalonada. Necesitamos mucho trabajo duro y paciencia, dar confianza a los mercados, para evitar que las políticas de ajuste se conviertan en crónicas, y hacer frente a los compromisos financieros adquiridos.



Hoy España está obligada a destinar cada año unos 50.000 millones de euros (el 5% del PIB) sólo para pagar la carga de intereses y el desempleo.



Toda la clase política tiene que cambiar de chip, necesitamos disciplina fiscal, dejar de ser un país manirroto, gobernado por irresponsables. La falta de crédito seguirá estrangulado el crecimiento. Por abordar tarde la crisis nos está costando mucho más arreglarla, hasta hora se están socializando las pérdidas ¿habría que seguir el ejemplo islandés y meter mano a los responsables? Por qué pagar todos, la avaricia de unos pocos.



¿No es mejor dejar quebrar a los quebrados, que salvar con el dinero de todos, los errores de unos pocos? Su avaricia ha llevado a la quiebra a sus bancos / cajas. Es una auténtica tragedia que con casi cinco millones de parados = cinco millones de tragedias, los muy ricos y responsables se vayan de rositas, y las clases medias, pequeños empresarios, profesionales y trabajadores soporten todo el peso de la crisis.



Confiemos que con un nuevo Gobierno, se de esperanza y confianza a los mercados. La economía también es un estado de ánimo y de expectativas. Con austeridad y mucho trabajo, realizando las reformas pendientes tanto económicas como las de regeneración democrática, podremos reestructurar la deuda y ajustar los gastos a los ingresos.Así se daría poco a poco la vuelta a esta mala situación y recobraríamos la confianza.