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  • Diario Digital | sábado, 06 de marzo de 2021
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Las bibliotecas, los libros y la vida

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Las bibliotecas, los libros y la vida

Los niños españoles no entienden lo que leen. Sin necesidad de ponernos catastrofistas, lo cierto es que nuestros alumnos no han salido demasiados favorecidos en el informe PISA 2008, una evaluación del rendimiento escolar a nivel internacional que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Uno de los aspectos evaluados es la capacidad de comprender lo que se lee, clave para el aprendizaje y para el éxito escolar.

La baja comprensión lectora, no es otra cosa que el reflejo de un escaso hábito de leer, puesto que es una facultad que se desarrolla con la práctica. Nuestros alumnos tienen una baja comprensión lectora porque leen poco, la cosa es así de sencilla. Y normalmente, para que una persona desarrolle pasión por la lectura, esta debe comenzar a una edad muy temprana, incluso antes de que sepa leer.

La mejora de los hábitos de lectura de los niños compete desde luego al sistema educativo, al interés de las propias familias, y a la existencia de un buen sistema bibliotecario.

Algunas claves importantes para adquirir y conservar el gusto por la lectura son éstas:

1. Empezar lo antes posible. Hay que empezar desde muy pronto a contar cuentos a los niños. Valen tanto los relatos clásicos como las historias que los propios padres pueden inventarse a su aire. La hora de dormir es el momento ideal, pero no el único.

2. Crear emoción, intriga, dramatizar, poner diversas voces… Es interesante leerles relatos de libros vistosos, con muchas imágenes y colores, y permitirles que ellos los manejen solitos. El secreto radica en la fuerza que tiene unir el encanto de los cuentos con la carga afectiva que supone que los padres se los lean. Esa conjunción siembra una semilla muy potente de la afición a las historias y a la lectura que puede durar toda la vida.

3. Cuando empieza a leer, conviene dejarle elegir sus lecturas. También es importante proporcionarle libros adecuados a su edad; en este sentido, acudir a la Biblioteca Pública es una buena opción. Y recordemos que el ejemplo es fundamental.

4. Es mucho más fácil si ve a sus padres leer y si hay libros en casa. Las investigaciones muestran que precisamente, los hábitos de lectura de los padres y el número de libros que hay en casa, son hechos determinantes para que los niños desarrollen el hábito de leer, la ilusión por aprender.

También es fundamental llevarles a librerías y a bibliotecas, y hacer que se sientan cómodos en ellas y que elijan sus propios libros. El nuestro es un país con un bajo índice de lectura, y muchos padres pueden encontrarse con que ellos mismos no tienen ese hábito. Nunca es tarde.

Las bibliotecas públicas constituyen un instrumento fundamental, y en ocasiones el único válido, para hacer efectivo el derecho de acceso a la cultura. Su consideración como puerta de entrada al mundo de la información, la convierten en un instrumento básico para posibilitar un auténtico desarrollo cultural, social y económico de los ciudadanos, así como para contribuir a la eliminación de desigualdades.

El importante papel que desempeñan hoy en día las bibliotecas públicas es algo incuestionable (como nos recuerda el Manifiesto de la UNESCO de 1994), al ser la encargada del libre acceso de todas las personas al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información.

El desarrollo de leyes bibliotecarias autonómicas ha tenido mucho que ver con la concienciación social sobre la importancia de la Biblioteca Pública, y con el gran desarrollo que éstas han experimentado desde que está implantada la Democracia en España. También ha contribuido a este desarrollo bibliotecario la Ley de Bases de Régimen Local de 1985, que hace obligatoria la presencia de una biblioteca pública en todos los municipios de más de 5.000 habitantes.

¿Y qué decir de la situación bibliotecaria en Tudela? A la vista de la Memoria de Bibliotecas Públicas de Navarra publicada en 2006, nuestra Biblioteca se sitúa muy por detrás de otras localidades inferiores (Tafalla, Estella o Burlada por poner sólo tres ejemplos) respecto a superficie disponible, presupuestos o ratio de documento por habitante. si fuera poco, no existe Sala de Audiovisuales ni Hemeroteca, los horarios son muy limitados, faltan puestos de lectura para los estudiantes, y en mobiliario no se ha invertido desde hace más de 22 años. Hasta hace un año escaso, no existía en el Ayuntamiento ningún Concejal encargado específicamente de la Biblioteca Pública de Tudela. Por suerte, diferentes mociones, tanto del PSN como de NaBai, consiguieron subsanar esta anomalía, que, visto lo visto, no es poco.

¿Hasta cuándo vamos que tener que soportar los tudelanos y tudelanas esta situación? ¿Porqué no se invierte en Educación y en Cultura como se hace en la mayoría de las ciudades que aspiran a ser importantes?

Juan Manuel García Cámara

Vecino de Tudela