Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 18:32

Despedidas...

Despedidas...

El otro día conocí a un grupo de amigos que estaban, según aseguraron, de ‘Despedida de Casados’, y no veas tú la juerga que llevaban en el cuerpo para ¿celebrar? algo que entiendo tan triste por definición como es una separación.

Pensándolo bien, no me sorprendió del todo eso de elevar a ese grado un divorcio, ya que esta sociedad que nos ha tocado vivir, se va de “marcha” que se dice ahora, con cualquier excusa celebrando éxitos, logros, efemérides, o eventos de cualquier índole como si fuera la última cena, por un motivo tan elemental como es un ‘porque sí’ o un ‘porque toca’.

Es lógico que en una comunidad tan consumista como la nuestra todo redunde en regalos, fiestas, cenas y demás celebraciones, pero, más allá de las clásicas ‘Despedidas de [email protected]’ -justificables más por el ímpetu de la Juventud que por su lógica-, esa supuesta alegría a la hora de festejar las cosas resta importancia e interés a otras Fiestas y momentos con más sentido real.

La Navidad ha dejado de ser por ello ese tiempo especial de encuentro y serenidad para convertirse, tan sólo, en una fecha más del prolijo calendario festivo de una época libertina y frívola que no sabemos cúanto más nos durará.