Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 04:53

De la conciliación laboral y familiar…

De la conciliación laboral y familiar…

Hasta la semana pasada yo creía que la conciliación familiar y laboral consistía en la adecuación de los horarios de trabajo a los horarios y necesidades familiares, pero el Sr. Navascués, alcalde de Cintruénigo, con su docta sapiencia, nos ha enseñado que no, que la conciliación laboral es otra cosa, o mejor dicho, que para que el señorito tenga SU conciliación, nos tenemos que sacrificar todos los demás.

Haber si lo entendemos, ahora las comisiones son a las seis de la tarde, ¿y los que salen de trabajar a las ocho de la tarde? ¿Estos no concilian? Me explico, los concejales de la oposición tienen que dejar sus puestos de trabajo y sus negocios desatendidos en aras de la conciliación del Sr. Alcalde. Si tenemos en cuenta que es el primer alcalde profesional, es decir cobra sueldo por ser Alcalde, la cosa tiene bemoles.


Esta actitud egoísta de nuestro primer edil comenzó cuando, para sacar adelante lo del sueldo con el voto de calidad del Alcalde, aprovechó un pleno en el que la portavoz de UPN estaba en viaje de novios. La segunda parte del desaguisado la preparó con los presupuestos, ya que a sabiendas de que el portavoz de APC estaba de vacaciones, convocó pleno extraordinario a traición para sacar adelante los presupuestos con el voto de calidad del alcalde.

Ahora viene lo de la conciliación y la absoluta falta de sacrificio de nuestro Alcalde. Vamos a ver si explicando las cosas para tontos, nuestro alcalde logra entenderlo. Las personas nos metemos en política por diversas razones, casi todas lícitas, pero desde luego que entramos con una inequívoca vocación de servir a los vecinos, y de dedicar nuestras horas libres al pueblo, y de quitar horas de las dedicadas a nuestras parejas, familias y amigos, para atender los asuntos del ayuntamiento. Es decir, un funcionario, un trabajador, un docente o un albañil podrán apelar a la conciliación familiar, pero nosotros NO. No porque tengamos menos derechos, sino porque las necesidades del ayuntamiento y de los vecinos son lo prioritario, y si no estás dispuesto a este sacrificio, vete a casa. Los vecinos que nos han elegido se merecen nuestra dedicación, seremos más o menos eficientes, podremos acertar o equivocarnos, pero se merecen nuestra dedicación.

Lo primero que tiene que hacer el Sr. Alcalde es facilitar a TODOS los concejales la posibilidad de conciliar sus horarios laborales con los de atención a sus responsabilidades municipales, por ahí comienza la conciliación, y si además entiende la palabra TODOS, la cuestión comenzará a ser equitativa. Somos nosotros, los concejales, los que estamos al servicio del pueblo, y no al revés.