Plaza Nueva

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 02:51

Cristo ha sido mitificado, por una casta sacerdotal interesada.

Cristo ha sido mitificado, por una casta sacerdotal interesada.

Convertir el mensaje de Amor y fraternidad cristiana, en una institución religiosa, que pisotea la Verdad y los derechos humanos, durante siglos, tiene que acabar.

Estos falsos pastores, no sirven al pueblo, se valen de el, han traicionado el espíritu cristiano,cuando el maestro de Amor nos dijo que el primero de vosotros esté al servicio del último, y dio ejemplo lavando sus pies, estos ignorantes seres, se han subido a un trono, y se auto denominan vicarios de Dios en la Tierra.

Afirman que lo fundamental de Cristo es su resurrección,y dicen que si Cristo no ha resucitado no tiene validez su iglesia.

Pero no se dan cuenta, que lo principal de Cristo es saber que es Uno con el "Padre", uno con Dios, pues como muy bien dijo, si se busca el reino de Dios y su justicia, todo lo demás viene por añadidura.

Cristo hablaba con parábolas, y no se puede tomar su mensaje al pie de la letra, los cuentos, las parábolas encierran una enseñanza, nunca una verdad terminada: El buen pastor, que habla Cristo no es un pastor de ovejas verdadero, sino una persona, que da su vida por los demás y antepone lo suyo por los otros.

El juicio final es otra parábola, ya que Cristo, no puede decir que vendrá a juzgar a vivos y muerto, pues es el verdadero Dios y no una de sus criaturas, quien juzgue, pues dicho está por Cristo, no soy yo sino mi "Padre" quien está en el secreto y solo El sabe, y la esencia del juicio final, es que Jesús nos dice que todos somos El....¿Donde estabas, señor, cuando di de beber al sediento? y contesta,cuando ayudas a tu projimo conmigo lo haces.

Por lo que termino : Todos somos Cristos vivos, esencias divinas y Uno con el único y verdadero Dios, aquel que Cristo llamaba en parábola no en verdad su "Padre", y eso es mayor que la falsa resurrección de la carne y la falsa salvación de la raza humana, que nunca ha estado condenada por Dios.