Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
  • Actualizado 23:59

Contento sí, satisfecho no

Contento sí, satisfecho no

Los análisis de los resultados tras unas elecciones suelen servir igual para un roto que para un descosido. Lo que se expresa públicamente demasiadas veces suele ser diferente a lo que se siente de verdad.

Si eres parte interesada las falsas justificaciones esconden grandes frustraciones, cuando no amargas derrotas.



Con el resultado de ACI en Corella en estas elecciones me siento contento pero no satisfecho. La insatisfacción no es sólo por la posibilidad que había de cambiar de alcalde en Corella, que también, sino sobre todo por no haber sabido convencer a una parte de la ciudadanía que prefirió quedarse en casa, que votó en blanco o que mostró su protesta con su voto nulo.



Contento porque a pesar de no haber alcanzado el número de votos que tuvimos en 2003, los 834 son un número de votos muy importante de personas que nos han apoyado. Pero satisfecho no. No hemos sido capaces de atraer a unos votantes que en 2007 apostaron por el PSN y que ahora se han quedado en casa.



Como ya ocurrió en 2007 por parte de otros, en esta ocasión podemos hacer culpables del fracaso a quienes han perdido en estos cuatro años buena parte de su apoyo. Con esa pérdida ha sido imposible sumar concejales para cambiar el Ayuntamiento.



No es cuestión de hacerse uno mismo heridas, pero lo cierto es que no hemos sido capaces de movilizar lo suficiente, de convencer de que nuestra alternativa era posible.



Si quien tenía el derecho de votar no lo ha hecho, es culpa nuestra; no ser capaces de convencer de la necesidad de votar es nuestra responsabilidad. En estos días podemos ver el hastío de mucha gente en las plazas de toda España. La imagen, en nuestro caso particular, de insultos en panfletos, además de aburrir, no aporta nada positivo a la convivencia. La frustración que trasladan los votantes de que todos somos iguales es nuestro fracaso.



Ahora tenemos cuatro años por delante. Un tiempo que parece una eternidad pero que pasa muy rápido, aunque tendrá que ser suficiente para demostrar con nuestro trabajo a los ciudadanos que aunque nos dediquemos a lo mismo, no somos todos iguales.