Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 02 de diciembre de 2020
  • Actualizado 19:15

Por más que no queramos ver, la realidad se impone, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

No podemos negar la evidencia, querer seguir en el error, nos lleva al precipicio.

La Jerarquía católica, hace oídos sordos, no se enfrenta, al problema, prefiere eludir lo que la ciencia descubre y que el pueblo les rechaza.

Es preferible, culpar a los demás y borrar todo aquello que nos molesta, pero censurando lo que no nos gusta, no hace que nuestra verdad, se imponga a la verdad de los demás.

Personas, de buena voluntad, censuran todo aquello, que no este de acuerdo con sus ideas, monjes que creen que la oración lleva a una mejora de la humanidad, cuando durante siglos, han sido personas, encerradas al mundo, creyendo que pueden, cambiar la voluntad divina, con sus rezos.

Pedir y se os dará, decía Cristo, pero como muy bien sabemos, no se puede tomar sus palabras al pie de la letra, El estuvo cuarenta días en el desierto, pero no pidió nada, solo se preparo para la acción.

Los Jerarcas, llevan siglos pidiendo la paz, y todavía no se han dado cuenta que Dios no cambia de opinión y no concede la paz por la oración.