Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 27 de noviembre de 2020
  • Actualizado 14:34

Carta de otra colombiana sobre Milagros Rubio

Carta de otra colombiana sobre Milagros Rubio

Tengo la suerte de conocer a Milagros Rubio desde hace unos dos años y siempre he pensado lo bien que le vendría a mi país tener muchos personajes políticos que siquiera se aproximaran al nivel ético que la caracteriza. Colombia está en guerra y mucha gente se viene a España huyendo de ella (no es mi caso por lo que doy gracias a la vida). Pero aquella es también una sociedad históricamente excluyente y cerrada, además de profundamente individualista, con Estados Unidos como norte. Esa exclusión se explica hoy, en gran medida, por la adopción de ese modelo económico norteamericano que, fomentado por los diferentes gobiernos, ha ido erradicando desde mediados del siglo XX el poco impulso colectivo y social que alcanzó este país en los años treinta y cuarenta.

Otra gran parte de las personas que proceden de este país latinoamericano pueden considerarse como "refugiados económicos" porque han emigrado en busca de las oportunidades laborales que no se ofrecen allí (tampoco es mi caso). Y es muy grato saber que algunos encuentran trabajo y buenos jefes. También, conocer que estas gentes han podido prosperar y alcanzar un nivel de vida y de bienestar al que quizás nunca hubieran podido llegar en Colombia. Ahora bien, si un colombiano se cree que puede por sí sólo y por su trabajo resolver sus problemas en España, se engaña y engaña a los demás. Porque la educación de los hijos y la atención sanitaria gratuita que encuentra aquí le resuelven la parte clave de sus problemas existenciales. Y eso no lo logra él sólo sino que se lo dan las instituciones..

La posibilidad de que una persona extranjera, con todas las dificultades administrativas que existen para su legalización, pueda alcanzar buenos niveles de vida, se debe justamente a que tiene garantizada la prestación de unos servicios sociales básicos, como la educación y la salud, por el sólo hecho de vivir aquí. Estas condiciones son inexistentes en Colombia, donde la inversión pública en estos servicios específicos ha sido históricamente precaria y, por tanto, la mayor parte de los ingresos de los ciudadanos se emplea en satisfacer dichas necesidades, con muy poco margen para ahorrar y progresar. Así, en la medida en que se aumenten los recursos públicos destinados a financiar los servicios sociales para mejorar la integración de los extranjeros, se aumentarán también sus oportunidades. La cuestión es que si no se adopta una posición egoísta, sino que se piensa un poco en los demás, en el bienestar de la mayoría de los extranjeros se hace imprescindible solicitar, como lo hace Mila, "más ayuda social". Finalmente, he decidido radicarme en España, entre otras razones, debido a un tipo diferente de exclusión que se da, igualmente, en Colombia: la ideológica y cultural. Y ocurre que justamente en Navarra y en la coalición Nafarroa Bai he encontrado el mejor espacio posible de pluralismo y libertad de elección.

Al ceder el voto a un inmigrante, Milagros Rubio jamás ha pedido el voto para una opción política concreta, ni para la suya ni para ninguna. Pero yo sí que he dado mi voto a Nafarroa Bai. Por supuesto. Cada cual que vote a quien quiera, pero me parece disparatado (o fruto de la ignorancia) que un latinoamericano afincado aquí se sienta atraído por los proyectos abiertamente xenófobos del Partido Popular (el tristemente célebre y televisado contrato de integración de Rajoy) y sus franquicias políticas en Navarra.