Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 14 de agosto de 2020
  • Actualizado 15:50

Nuestras fiestas se han evaporado este año, como lo han hecho los abrazos. Sabemos prepararnos para la alegría, el encuentro, la amistad. Pero a la actual situación hemos tenido que adaptarnos sobre la marcha. 

Lamentablemente, hay quienes han perdido seres queridos en esta pandemia. Todo nuestro afecto para esas familias. Hemos de contribuir con buenos servicios públicos y con nuestra actitud a que no vuelva a producirse una situación tan dura. No es fácil para nadie, pero menos para las y los jóvenes, renunciar a la habitual celebración de las fiestas, Una vez más, será la solidaridad hacia las personas más vulnerables, y el cariño, lo que pueda ayudar a hacer las cosas bien.

Merecen nuestro reconocimiento quienes han atendido la sanidad y las residencias de mayores u otros centros sociosanitarios durante este tiempo. Y quienes altruistamente han seguido aportando solidaridad, afecto, comida y atención a quienes lo precisan, como sucede en Villa Javier y el Capacico. 

La última semana de este julio, será una fecha extraña sin las fiestas, sin multitudes ni verbenas. Ojalá que el próximo año haya una vacuna eficaz y segura, que haga posible que el rojo y el blanco vuelvan a inundar nuestros rincones. Ojalá que aprendamos a dar importancia a la lucha contra el cambio climático y a dedicarle recursos suficientes. Ojalá que la sanidad pública salga reforzada. Ojalá que las y los investigadores no tengan que marcharse a trabajar a otros países porque aquí se destine a ese fin el presupuesto necesario. Ojalá que no olvidemos que las residencias de ancianos deben ser acogedores hogares. Ojalá que todas y todos entendamos que es imprescindible reforzar los servicios públicos. 

Ojalá. Así, quizá podamos volver a celebrar nuestras fiestas como nos gusta.